Monday, March 25, 2013

Ponte el Turbante Nuevo

Zacarías 3:3-5
3Josué estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: “Quítenle las ropas sucias.” Y a él le dijo: “Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré con ropas de gala.” Después dijo: “Que le pongan un turbante limpio en la cabeza.” Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel del Señor estaba allí.” NBLH
Cuando confesamos que Jesús es nuestro Señor y Salvador, también lo invitamos a tomar las riendas de toda área de nuestras vidas y nos convertimos en personas que hemos "nacido de nuevo." Este segundo nacimiento es del Espíritu de Dios. La primera vez nacimos del agua al salir del vientre de nuestras madres (Juan 3:5) pero nuestra mente, nuestro espíritu humano, nuestras emociones y nuestras voluntades deben renovarse a la verdad de la palabra de Dios.
Al igual que Josué el sumo sacerdote una vez fue hecho sucio con el pecado como se dijo en el pasaje anterior, nosotros también estamos sucios en el momento que pasamos a ser parte de la  familia del reino de Dios. Estamos sucios, con comportamientos pecaminosos, actitudes, pecados cultural es y generacionales, el culto a otros dioses o ídolos y las tradiciones a las que nos hemos adaptado que son cosas de este mundo que no glorifican a Dios. Toma el ser guiado por el Espíritu de la verdad para que nos guíe a través de la palabra de Dios a ser limpiados de la inmundicia que nos ha mantenido en esclavitud a la corrupción y decaimiento.
El diccionario define el decaimiento en tal forma entre otras: disminución de la excelencia, prosperidad, salud, etc.; deterioramiento, declive, decaimiento, putrefacción, pudrición. Estas son palabras que ayudan a describir lo que sucede con una persona que no vive bajo la dirección del Espíritu Santo de Cristo Jesús que murió en la cruz. El murió para salvarnos de nuestros pecados y derramó su sangre para hacernos justos ante los ojos del Padre cuando creemos en El y lo que hizo por nosotros. El sacrificio que Jesús hizo por nosotros es un gran ejemplo del sacrificio al que somos llamados a hacer para que otros tengan la experiencia de la vida abundante que El murió para darnos.
Pero antes de que podamos aceptar el reto de hacer un sacrificio por los demás, tenemos que renovar nuestras mentes a la palabra de Dios que nos ayuda a caminar en la paz, la prosperidad y la seguridad (Jeremías 33:6, 9). Ezequiel 36:25 dice, "25Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos 26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas.” NTV
El leer la palabra de Dios continuamente, rendirle culto y adoración cantando canciones que levanten su nombre más alto que cualquier otro nombre y escoger vivir una vida que le agrada a Él, nos ayuda a obedecer sus ordenanzas y preceptos para nosotros. De esta manera podemos ser luz que hace que otros pueden ser atraídos a El mediante nuestro ejemplo. Así también nos estamos rindiendo a Dios para que nos limpie de todo lo que ha causado decadencia en nuestras vidas. Jesús murió en la cruz para darnos vida en abundancia (Juan 10:10), plenamente y hasta que rebose.
Como se dijo antes, la palabra de Dios nos ayuda renovar nuestras mentes a la verdad de lo que Jesús murió para darnos, de modo que cuando dejamos que el Señor nos ponga el "turbante de la renovación" sobre nuestras cabezas, podemos aprender a caminar libres de ataduras hacia una vida abundante. Esto toma el resto de nuestras vidas y cada fase de ese proceso nos lleva a una etapa más de victoria. Al aprender a soportar el proceso que remueve las viejas creencias y formas de pensar con la verdad de la palabra de Dios, podemos tener por seguro que esa vida abundante será más evidente.
También la luz de la gloria de Dios brillara cada vez más fuerte dentro y a través de nosotros como un vaso rajado que se ha rendido a ser despojado de toda forma de vida sucia y fea influenciada por el sistema de vida de este mundo. Esta forma de vida del mundo es influenciada por el diablo que es el enemigo de la vida en abundancia que nos dio Cristo y viene en vez a robar, matar y a destruir lo que Dios quiere que poseamos en El.
Romanos 12:2 nos dice, No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” NTV
Buscando la sabiduría de la palabra de Dios para nuestras vidas y nuestras familias con ahínco, tal y como si estuviéramos buscando un tesoro escondido en la oscuridad (Isaías 45:3), seremos purificados continuamente de esas cosas y situaciones de las que no podemos ser salvados por nuestra cuenta. Esto sucede en todos los niveles del proceso que mencionaba anteriormente y la gracia de Dios y su misericordia hacen posible tal libertad cuando le damos prioridad en nuestras vidas a Él y nos rendimos para ser conducidos en el camino de justicia por amor de su nombre (Salmo 23:3).
Esto sin duda nos hará atractivos a la vista de quienes tienen hambre de tal libertad también. Entonces podemos decirles lo que Dios ha hecho por nosotros, porque lo que tenemos en Él llega a ser atractivo y seductor y atrae a otros a hacerse hambrientos y sedientos de esa vida abundante que Cristo murió para darles también a ellos. A El sólo sea toda la gloria .

Friday, March 22, 2013

Calumnia y Perjudicara 2

Isaías 45:1
Así dice el Señor a Ciro, su ungido,
    a quien tomó de la mano derecha
para someter a su dominio las naciones
    y despojar de su armadura a los reyes,
para abrir a su paso las puertas
    y dejar abiertas las entradas:

Hablamos en la enseñanza anterior de que el orgullo, la soberbia, y el sobreestimo a nosotros mismos por encima de otros son abominaciones ante los ojos del Señor. Cuando estas se encuentran en nuestros corazones, Dios no tiene otra opción, sino de despojarnos de las armaduras de defensa que nos hemos puesto en nosotros mismos y que han hecho que nuestros corazones se endurezcan y se hagan insensibles a las impresiones de Dios para que soltemos las ofensas, las heridas, la rabia y el temor. Además, porque no hemos enfrentado esos asuntos de acuerdo a su voluntad, Dios derriba esa montana de orgullo que hemos levantado al despojarnos de la armadura que nos ha mantenido fuera del alcance de sus bendiciones, sanación, salvación, restauración, liberación, etc. que Él tiene para nosotros.
Dios es un Dios tan amoroso que nos corrige y nos castiga como todo un buen Padre, pero eso es para que regresemos al redil de sus preceptos del que nos alejamos. La Biblia dice en Hebreos 12:10, que Dios nos disciplina para nuestro bien, para que podamos llegar a ser partícipes de su santidad. Sólo de esta manera podemos recibir su bondad, no con orgullo, no tratando de tomar venganza sobre aquellos que nos han ofendido o herido. Tampoco maquineando y manipulando maneras de obtener las cosas que Dios tan ansiosamente quiere hacer por nosotros pero no nos hemos abierto a recibir debido a la dureza de nuestros corazones.
Es decir,  es muy importante venir a Dios con corazón rendido que permitirá romper el suelo árido que esta así ya sea por razones de pecados generacionales o por pecados de los que no nos hemos arrepentido. Eso es porque así hemos estado caminando por la vida dando a otros de la dureza de nuestros corazones que se han convertido ya en suelo venenoso -incapaz de mantener vida abundante y que hace que nuestros cuerpos se enfermen. Algo contrario a lo que Jesús murió en la Cruz para darnos. Isaías 53: 5-6 dice,
5Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones

    y aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz,
    fue azotado para que pudiéramos ser sanados.
Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas;

    hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros.
Sin embargo, el Señor puso sobre él
    los pecados de todos nosotros.
Así que en este momento, sería mejor tratar algo nuevo que también nos dará diferentes resultados — Eso es el acudir a nuestro Señor con corazones rendidos, dispuestos a entregar nuestros problemas y darle nuestro todo para que Él pueda poner las piezas rotas de nuestros corazones juntas otra vez. El desea que caminemos con corazones completos y no rotos o con pedazos de nuestros corazones que le hemos dado a aquellos a los que no hemos  perdonado. Eso es porque en vez de escoger perdonar y rendirnos a Dios para que nos sane el corazón, optamos por hablar injurias que asesinan el carácter de la persona que nos ofendió al igual que cualquier probabilidad de que Dios restaure la relación. Eso es  porque si la persona se ha dado cuenta de las injurias eso ha tomado más territorio para mal no sólo en nuestros corazones que se han endurecido, sino en los corazones de los que hemos injuriado porque los hemos ofendido y herido una y otra vez.
Mis hermanos y hermanas, vengamos dispuestos a comenzar de nuevo y permitir que el toque sanador de Dios repare y avive nuestras almas, nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras bocas. Ellos están conectados y pueden utilizarse para su gloria en vez de crear más caos en nuestras vidas y las vidas de los demás porque al calumniar a otros tomamos el carácter de Satanás—el mayor calumniador.
Dejemos que el alfarero obre dentro de nosotros como sus vasos que Él ha diseñado para que brillemos su luz en la oscuridad de este mundo. También acudamos a El mas a menudo para que no tengamos que pasar más que el tiempo necesario en el torno de alfarero porque nos hemos negado a permitirle moldearnos cada vez más a su imagen y semejanza y nos ha causado tener que volver a empezar una y otra vez hasta que El este complacido con lo que ve en nosotros.
Los hijos de Israel hicieron esto cuando salían de Egipto y mientras que debían haber cruzado el desierto en 11 días cuando iban camino hacia la tierra prometida, en cambio permanecieron allí durante cuarenta años hasta que la próxima generación estuvieran lo suficientemente crecidos para alcanzar ellos  la tierra prometida (números 32:13). Esto sucedió debido a la constante murmuración y queja en contra de Dios y de su líder Moisés. Ellos también se veían como saltamontes y no como personas que al confiar en Dios y en su palabra podrían alcanzar grandes victorias (números 13:33). Esta es una lección muy dura que ellos tuvieron que aprender, pero también nosotros podemos aprender de sus errores y dejar que Dios tome el volante de nuestras vidas y las vidas de los que nos rodean especialmente cuando  nos ofenden y hieren. A El solo sea toda la gloria.

Calumnia y Perjudicara

Salmo 15:1-3
¿Quién, Señor, puede habitar en tu santuario?
    ¿Quién puede vivir en tu santo monte?
Sólo el de conducta intachable,
    que practica la justicia
    y de corazón dice la verdad;
que no calumnia con la lengua,
    que no le hace mal a su prójimo
    ni le acarrea desgracias a su vecino;
En una enseñanza anterior, mencioné algunas de las características de unas personas que puede acudir a Dios (a la montaña del Señor) y estar en su presencia. Esta persona tiene que tener las manos limpias y un corazón puro que sólo rinde culto a Dios y no a los ídolos, ni cree en las mentiras del enemigo. También esta persona actuar con fe y no con temor constantemente que lo lleva a desear y manipular a su manera sus circunstancias sin la guía de la palabra y la dirección del Señor. Pero en el versículo 3 del pasaje de arriba, vemos otro aspecto de lo que se necesita para no tener obstáculos que nos impiden la presencia del Señor en nuestras vidas.
La escritura dice que esta persona no debe ser un calumniador, ni que habla mal a su amigo, ni toma un reproche contra su prójimo. En primer lugar, quiero destacar que esta admonición incluye nuestros pensamientos. Muchos de nosotros hemos sido declarados culpables de pensar mal de otra persona y mostrar una actitud diferente en nuestro exterior. Pero Jesús elevó el listón para nosotros cuando dijo en el sermón de la montaña que los motivos y las intenciones de nuestro corazón se encuentran en la forma en que pensamos acerca de otros, y si hiciéramos las cosas que hicimos en nuestros pensamientos, él lo da como que también lo hemos puesto en acción.
Mateo 5:22 dice, “Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado. Al que insulte a su hermano, lo juzgará la Junta Suprema; y el que injurie gravemente a su hermano, se hará merecedor del fuego del infierno.” DHH
Cuando somos propensos a calumniar, esto es un signo de orgullo y soberbia. Uno conduce al otro, y Dios se opone a ambos. Cuando somos opuestos por Dios, es como querer moverse hacia adelante, pero encontramos muchos obstáculos en el camino. No podemos culpar al diablo cuando Dios mismo es el que se opone a nosotros. Una de las razones que se opone al orgullo y soberbia es porque son totalmente opuestos a su naturaleza de ser justo y Santo (Efesios 4:24). Cuando una persona ha alcanzado el punto de altanería, él o ella se ha convertido en su propio dios y como gigante, quizás a la altura de Goliat fácilmente puede desafiar a Dios con sus acciones y palabras. Goliat fue un gigante altivo no solo en estatura, sino también en su mente y su corazón. Mientras más alta sea el nivel de orgullo y altanería, más pesada es la caída. Además, el orgullo y el sobreestimarnos nosotros mismos por encima de otros mientras que subestimamos a otros se encuentran entre las siete abominaciones que el Señor odia (Proverbios 6:17).
Además, como hemos visto también en publicaciones anteriores que calumniar está arraigado en el orgullo que a su vez está basado en el temor. Esto también es un signo de que la persona está bajo el control de un espíritu religioso. Este espíritu ha causado muchos a perder su marca y perder su herencia prometida por el Señor porque se encuentra donde hay contiendas y caos producido por las peleas y calumnias. De hecho que lastima los que participan en el acto de difamación porque se sienten superiores a los que están calumniando o difamando. Un ejemplo de esto que vemos en Canaán que fue condenado por su padre Noé a servir a sus dos hermanos Sem y Jafet. Estos dos últimos cubrieron a su padre en su desnudez, pero Cam (padre de Canaán) hablo de ello a sus hermanos (Génesis 9:20-27). Esto causó los descendientes de Canaán a tener que ceder sus tierras a Abraham y sus descendientes muchas generaciones más tarde (Génesis 17:8). Dios tiene una gran memoria que trasciende a muchas generaciones, y la venganza le pertenece a él.
Además, Santiago 1:26 dice que “Si alguno cree ser religioso, pero no sabe poner freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no sirve de nada.” DHH. La razón se encuentra en Santiago 3:9-12, que dice que con la lengua bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres que fueron hechos a semejanza de Dios! Dice también que de la misma boca salen bendición y maldición. Estas no deben ser porque de la misma fuente no puede salir agua dulce y agua amarga.
Mis hermanos y hermanas, el Señor desea en cambio que las palabras de nuestras bocas y las meditaciones de nuestros corazones sean aceptables delante de sus ojos (Salmo 19:14). Por lo tanto, acerquémonos confiadamente a su trono con corazones arrepentidos para obtener misericordia y gracia en tiempo de necesidad (Hebreos 4:16) porque necesitamos desesperadamente un cambio de corazón. Un corazón que perdona y ama a otros. A El sólo sea toda la gloria ▪.
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La Bebida Extravagante 2

Continuando con la última enseñanza, vimos que en esta lujosa celebración hubo copas de muchos diseños ofrecidos a quienes querían beber el vino. Los diseños de muchas de las copas implican que todas ellas podrían haber sido de un diseño único. Esto significa que nosotros--siendo copas de oro (vasos que contenemos la gloria de Dios)--tenemos un plan y propósito de Dios justo para cada uno de nosotros que es único. Al venir a Él, Él puede guiarnos con la singularidad de nuestro llamado y nos ayuda a desarrollar los dones y talentos que él nos ha dado para avanzar su reino en la tierra. Esto también significa que Él sabe cuál es el proceso y preparación única para nuestro llamado que nos ayudara a alcanzar nuestros destinos. Por esta razón, nuestro clamor constante para recibir más de El en realidad es una necesidad. Los brazos del Padre están abiertos para recibirnos cada vez que clamamos por más de él a través de su hijo Jesús. La Nueva Traducción Viviente lo explica mejor al decirnos en Efesios 1:3-6,
3 Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. 4 Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. 5 Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo. 6 De manera que alabamos a Dios por la abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a su Hijo amado. NTV
En los versículos 17-18, la Biblia NTV también nos explica este beneficio cuando dice, " 17 y le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios. 18 Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia."
De los dos pasajes podemos ver que nuestro Dios es tan amoroso que El anhela intimidad con nosotros, así que podemos llegar a conocerlo, como debería conocerse a un cónyuge, lo que le gusta o no gusta, lo que está en su corazón, lo que les causa alegría y nos olvidemos de descubrir cómo podemos hacerlo sentir que lo amamos. El también es así, y nuestra adoración le da un rostro alegre de hace que El derrame las extravagantes riquezas de su gloria en nosotros.
Romanos 9:23 también señala que " Lo hace para que las riquezas de su gloria brillen con mucha más intensidad sobre aquellos a quienes les tiene misericordia, los que preparó de antemano para gloria." NTV.
Como se mencionó anteriormente nuestra adoración activa este derramamiento de las riquezas de sus gloria, pero también nuestra obediencia a como Dios nos ha llamado a prepararnos para cumplir su visión para avanzar su reino. Y como un beneficio adicional, contamos con su misericordia que viene en la forma de protección de nuestros enemigos y de toda destrucción del enemigo (salmo 103:4). También nos ofrece perdón de nuestros pecados cuando nosotros con arrepentimiento nos rendimos a Él. De esa manera Él nos da la capacidad de aprender a ser relevantes a medida que avanzamos con el Espíritu Santo en cada etapa de nuestro proceso hacia el destino prometido por él.
En conclusión, nuestra vida en la tierra no es suficiente para descubrir todo lo que pudiéramos saber acerca de Dios, pero nuestro deseo de tener más de Él y de sus caminos se abre para nosotros de una forma extravagante. Así que llénate de Él, pero sigue regresando por más. Esta es una aventura llamada “todo lo que puedas beber” de las riquezas de su gloria que nunca se acabaran porque él es El Shaddai (el Dios que es más que suficiente), y como el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 13:14, " Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes." NVI. Solo a Él sea toda la gloria.

La Bebida Extravagante

Hay muchas canciones que muchos de nosotros hemos escuchado que provocan en nosotros el deseo de pedirle a Dios más de El en nuestras vidas y en nuestros corazones. Yo amo esas canciones porque me provocan a no quedarme donde estoy espiritualmente y a buscar a Dios para más santidad, justicia, y para profundizar su río de agua viva en mi para que Él pueda ser visto en mí a través de los frutos de su Espíritu (Gálatas 5:22-23).
Pero he oído otras opiniones sobre esto, como un predicador que escuché debatir en más de una ocasión que ya tenemos todo lo que posiblemente podríamos obtener de Dios, así que para qué pedir más! Esa declaración no me hizo sentir bien, así que le pregunté a Dios, "Padre, cuánto de Ti se nos permite tener?" Para responder a mi pregunta, nuestro fiel y amoroso Señor me llevo al libro de Ester, capítulo uno.
En los versículos 1-8, leemos de las formas espléndidas en el cual el rey Asuero celebraba con la gente que gobernó desde India a Cush (Etiopía) en el tercer año de su reinado. Los versos 3 y 4 afirman que el rey invitó a todos los oficiales militares de Media y Persia, así como los nobles y funcionarios provinciales y esta celebración duro seis meses. Imagínenselo! — la escritura también agregó que se trataba de un despliegue enorme de la riqueza opulenta y gloria de su imperio y la pompa y el esplendor de su Majestad NBLH (énfasis de la autora). Si eso no fuera suficiente, el rey Asuero entonces dio un banquete que duró otros siete días para todos los servidores y funcionarios del Palacio desde el más alto hasta el más bajo.
Dios está dispuesto a darnos de El a nosotros, sus hijos, también de una manera extravagante, esto significa que la oferta para participar de la gloria de Dios a través de la comunión (compartiendo con El en su presencia, ayunando, en alabanza y leyendo su palabra) está abierta a todos y sin distinción ni restricción — no importa nuestro color, raza, género, nacionalidad, edad, ingresos o clase social, o que clase de pasado tenemos. Además, el pasaje dice que había hermosas decoraciones de oro, plata, mármol, madre de perla, pórfido y otras costosas piedras todos mostrando las riquezas de la gloria del Reino que está disponible para todos.
Todo lo que tenemos que hacer es estar dispuestos a recibir de El a través de la comunión con El que nos permite conocer donde estamos espiritualmente y adónde vamos en El, con El, y cómo Él va a llevarnos al cumplimiento de sus promesas para nosotros. También de esta manera Él nos muestra los preceptos de su reino que nos ayudarán a vivir la vida abundante que Jesús murió para darnos.
Pero una cosa podría ser pasado por alto en este pasaje que el Señor me indicó mientras Él contestaba a mí pregunta--los versículos 7 y 8 indican que, "las bebidas eran servidas en copas de oro (que significan la gloria de Dios) de muchos diseños, y hubo una gran cantidad de vino real, tal como había mandado el rey. La única restricción era que nadie debía ser obligado a tomar más de lo que quería. Pero aquellos que deseasen podrían tener tanto como les complaciesen, porque el rey había instruido a sus empleados que cada persona decidiera esta cuestión por sí mismo" NLT (énfasis de la autora).
Esto no necesita más explicación. Las lujosas formas de celebrar del rey Asuero son una representación de la forma extravagante en la que nuestro Dios está dispuesto a darnos las riquezas de su gloria. Él no nos obliga a ir a Él para beber de su extravagante amor, bondad, fidelidad, santidad, etc. Todas estas cosas están disponibles para nosotros, pero Él está más que dispuesto a dárselo a los que le piden. Corresponde a nosotros decidir cuánto de Él y de las riquezas de su reino queremos porque cuando Dios está en control de nuestras vidas, el mundo puede ver la diferencia. Una razón es que cuando las riquezas de la gloria de Dios están en nuestras vidas, podemos también tener alegría, amor, paz y plenitud porque hemos decidido seguir cada uno de sus mandamientos y preceptos con obediencia para poder obtener sus bendiciones (Proverbios 10:22 AMP). Más en la próxima enseñanza. A El sólo sea toda la gloria.
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La Espada de Nuestra Confesion

Romanos 10:8-11 (NBLH)
8 Pero, ¿qué dice? “Cerca de ti esta la palabra, en tu boca y en tu corazón,” es decir, la palabra de fe que predicamos: 9 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios Lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.
11 Pues la Escritura dice: “Todo el que cree en El no será avergonzado.”
Hay muchas razones por que debemos abrir nuestras bocas a confesar la palabra de Dios sobre nuestras vidas, nuestros seres queridos y todo lo que se refiere a nosotros. La primera razón es que esta es la manera de entrar en la familia de Dios cuando confesamos que Jesús es el Señor de nuestras vidas al invitarlo a tomar ese lugar. Dios creo la tierra de esta manera. Por ejemplo, en Génesis 1:3 Él dijo: "¡Hágase la luz," y se hizo la luz, y él continuó hablando de lo que Él quiso ver hasta que se completó la creación. Así la creación fue hecha a través de la palabra hablada. Él no solo pensó sino que también habló lo que quería ver. Estamos hechos a su imagen y semejanza (Génesis 1:26), por lo tanto debemos funcionar imitándolo a El de esta manera. El invitar a Jesús a que sea el Señor y Dios de nuestras vidas con la palabra hablada también nos ayuda a tener entendimiento de la Biblia cuando la leemos. De otra manera entonces sería como un libro cerrado a nuestro entendimiento.
Otra razón importante, por qué debemos confesar (hablar) la palabra de Dios sobre nuestras vidas es que cuando leemos la Biblia y recibimos palabras de rema (palabras que parecen saltar de las páginas y captar nuestra atención como que Dios nos habla directamente a nosotros de nuestras circunstancias, o sus promesas y dirección para nuestras vidas), estas palabras entonces pasan a ser semillas que necesitamos regar con el agua de su palabra que hace que el suelo de nuestros corazones sea arado y germinado y nos convierte en buen suelo (Marcos 4:1-20) que recibe las promesas de Dios con fe.
Esto es otra forma de hacer guerra espiritual por las promesas de Dios para nosotros, porque el enemigo querrá venir a robar, matar y destruir (John10:10) aquellas semillas con circunstancias malas en un esfuerzo incesante para descarrilarnos de las promesas y que nos concentremos en cambio en los ataques. Pero cuando continuamente buscamos, clamamos y llamamos al Señor (Mateo 7:7-8) con oración hasta ver el cumplimiento de esas promesas y confesando estas palabras de promesa con nuestras bocas, le estamos mostrando al enemigo que no nos hemos olvidado de las promesas de Dios.  Eso nos ayuda a colocarnos cada vez más cerca de la manifestación de esas promesas no importa el tiempo que tome. Aquí nuestra perseverancia es muy importante.
La tercera razón es que la Biblia dice que deseemos los dones espirituales especialmente el profetizar (1 Corintios 14:1). Cuando hablamos la palabra de Dios nos damos nosotros mismos a profetizar lo que queremos ver cumplido en nuestro futuro inmediato o lejano. Muchas veces las personas hablan cosas negativas y luego no les gusta ver los  resultados al vivir las palabras que hablaron sobre ellos mismos,  sus hijos, u otras circunstancias (Proverbios 18:21). Eso se convierte entonces en un ciclo incómodo de hablar palabras negativas y de vivir una y otra vez lo que hablaron como un perro persiguiendo su cola. El reino espiritual es la voz y semilla activada — voz cuando hablamos palabras que dan a vida o muerte a nuestras circunstancias y semilla activada porque nuestras acciones también se convierten en semillas que serán cosechadas ya sean buenas o malas (Gálatas 6:7; Génesis 8:22).
Además, hablando la palabra aumenta nuestra creencia en lo que hablamos. El pasaje bíblico de referencia arriba nos dice que con el corazón uno cree para justicia — un ejemplo de esto es nuestro antepasado Abraham. Dios lo llamo un hombre recto y su amigo (Santiago 2:22). Romanos 4:3 dice que Abraham creyó a Dios, y le fue contado a él por justicia. ¿Qué significa esto? Esto significa que cuando creemos a Dios por sus promesas y nos comprometemos a colaborar con El y nos rendimos al proceso escogido por El que nos lleva a la manifestación de esas promesas y confesamos con nuestra boca lo que creemos, somos hechos justos (aprobados por Dios). Además, estamos obedeciendo su palabra en Isaías 62:7 cuando no le damos descanso hasta que El cumpla sus promesas. Esta es otra manera de utilizar la espada de doble filo de su palabra (metafóricamente hablando, la palabra de Dios es un filo y nosotros ponemos el otro filo cuando confesamos y le recordamos lo que Él nos prometió — Isaías 55:11; Jeremías 1:12). A El sólo sea toda la gloria.
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Monday, October 1, 2012

Su Gracia es Suficiente

2 Corintios 12:8-10
Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)
Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. 10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos (maltratos), en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Este es un tema sin editar que aparecerá en mi libro que estará disponible prontamente.
Recuerdo un día en mayo de 2001 que estaba en mi cuarto de oración, en silencio y esperando a que el Señor me hablara, y luego le oí decir, "Te quedarás en tu trabajo hasta noviembre de este año." Dije, "sí, Señor," pero cuando llegó el mes de noviembre, vacilé a obedecer la palabra de Jehová. Busqué unos amigos cristianos para que me ayudaran a orar para que yo escuchara la palabra del Señor claramente porque el miedo me estaba agobiando. Pero ni uno de ellos escuchaba lo mismo que el Señor me estaba diciendo a mí. Entonces el Señor me habló de nuevo y dijo que no le había hablado a nadie mas sobre lo que me dijo a mi porque él no quería que yo dependiera de buscar la aprobación de otras personas ni que me acostumbrara a buscar su palabra a través de otros cuando yo podría estar recibiendo y escuchando directamente a través de mi comunión con él (Romanos 1:19-20). Quería aprender a buscarlo y seguir sus mandamientos no importa cuánto me sentía fuera de mi zona de conforte porque esto fue al principio de mí caminar como creyente Cristiana.
Luego el Señor me habló otro día hacia la mitad del mes, porque yo todavía estaba vacilando a obedecer su palabra y no había renunciado a mi trabajo aun. La razón era que me había acostumbrado a la libertad de comprar lo que yo quería para mi familia y para mí misma y tener dinero en reserva. Otra razón que yo tomaba en cuenta para mi vacilación era que mi esposo y yo compartíamos los gastos del hogar por un acuerdo que habíamos hecho al principio de nuestro matrimonio. Por esta razón el Señor me dijo que se aproximaba una nueva temporada en mi vida y necesitaba estar en el lugar y momento correctos para cumplir con la siguiente parte de mi proceso y preparación hacia mi destino en él que me ayudarían a cumplir su plan y propósito para mi vida. Luego Dios me comenzo a explicar que me había dado su gracia (un dote especial) para hacer ese trabajo particular por una temporada pero que su gracia ya tenía una fecha de caducidad que pronto se acercaba (Romanos 11:22).
Después de mucho ir a él en oración y buscar más de su palabra sobre este tema, finalmente acepte en mi corazón que era la voluntad del Señor que yo renunciara a mi trabajo y opte por ceder a su voluntad y dejar que me dirigiera a mi próximo paso en dirección a mi destino, así que presenté mi carta de renuncia. Como agradable sorpresa, pero también como una manera de distracción y obstrucción para que yo siguiera el mandato del Señor, el jefe de mi Departamento, así como mi supervisora expresaron su decepción al enterarse de mi renuncia. También una de las trabajadoras en el Departamento de recursos humanos expreso su tristeza al verme abandonar la empresa y trató de convencerme de que permaneciera como empleada.
Pero yo sabía que la palabra de Dios tenía prioridad por encima de los deseos de otras personas y dejé mi puesto el último día del mes de noviembre porque él Señor me dijo que si me quedaba mas tiempo después, iba a tener dificultades en mi trabajo y el dote especial y el favor que me había dado con mis compañeros de trabajo y superiores cambiaría debido a la expiración de su gracia para esa asignación y esa temporada en mi vida.
Después de eso hubo mucha guerra espiritual y problemas al entrar en el siguiente paso hacia mi destino en Cristo Jesús, pero descubrí que esta era en una tarea muy importante en la que iba a entrenar a mi hijo en los caminos de Dios. Mi hijo tenía dos anos en aquel entonces. La otra parte de mi asignación era mi entrenamiento espiritual por medio del estudio de la Biblia, y seguir todas sus instrucciones sin importar que tan fácil o difícil fueran como un estudiante va a la Universidad para ser entrenado y desarrollado en su especialidad como carrera. En otras palabras, estaba siendo desarrollada en la experiencia de lo que Dios me había llamado a hacer para avanzar su reino a través de mi vida (la singularidad de mi vocación).
Esto siempre se podrá realizar verdaderamente cuando vivimos una vida de comunión con Dios y de obedecer sus mandamientos no importa cuán difícil o poco ortodoxos parezcan (Romanos 2:13) porque como dice la escritura anterior, cuando sentimos que no tenemos lo necesario para lograr algo, Dios nos recuerda que él siempre provee lo necesario para que cumplamos los mandatos y comisiones que nos da.  Él nos da la fuerza y la capacidad que podemos  poseer cuando creemos sus promesas y cedemos a su voluntad para que él pueda trabajar en nosotros y a través de nosotros su plan y el propósito a cada paso del sendero que nos lleva a nuestro destino en él y que avanzará su reino por medio de nuestras vidas.
Esta decisión de obedecer la palabra de Jehová ha traído muchas pruebas y tribulaciones, que me trajeron a mis rodillas para orar y querer más de él en mi vida, pero él siempre ha sido fiel a proveer todas mis necesidades sean emocionales, espirituales, financieras, relacionales, etc., que han hecho fácil el poder obedecer en cada etapa del proceso (2 Corintios 9:8). Pero ahora he llegado al lugar donde he comenzado a ver todo lo que había renunciado o perdido ser restaurado por Dios (Mateo 19:29) y mi relación con él sigue creciendo más fuerte pues en él vivo y me muevo y existo (Hechos 17:28). A él solo sea toda la gloria ■.