Tuesday, July 14, 2026

Cuando el Miedo se Convierte en tu Juez


Job 3:25

“Todo lo que yo temía, lo que más miedo me causaba, ha caído sobre mí.” DHH


De una manera u otra, muchos de nosotros estamos en un tiempo de transición de las cosas que logramos en la última temporada hacia la nueva temporada que Dios tiene para nosotros. Sin embargo, por falta de entendimiento de cuándo se mueve el Reino de los cielos y cómo Su Espíritu nos guía a movernos con él, la transición en lo natural y en lo espiritual puede hacer que muchas personas, creyentes o no, la afronten como lo han hecho en el pasado, con miedo.  


Abrazar el miedo que nos paraliza, nos mantiene atrapados en situaciones de las que deberíamos avanzar, o nos hace huir de situaciones, relaciones o lugares en los que deberíamos permanecer, nos lleva a la ira y la amargura, al orgullo y la rebelión, o puede hacer que queramos controlar y manipular situaciones y personas para que el resultado de esas circunstancias alimente el miedo. Pero, sin darnos cuenta, nuestro acuerdo constante con este espíritu produce un enredo, hasta que experimentamos lo que más temíamos, lo cual puede parecer una cosecha tormentosa de juicio.


¿Por qué es esto? Porque el miedo nos impide acceder a las bendiciones, herencia y recompensas que Dios tiene para nosotros porque nos ama. Nuestra falta de comprensión del amor incondicional de Dios (ilimitado y que no necesitamos esforzarnos para ganarlo, se recibe por fe), en cambio nos lleva a mantenernos alejados de una relación con Él y a esperar castigo por cada error, grande o pequeño.


1 Juan 4:18

“Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.” DHH


Como vemos en el pasaje inicial, esto le sucedió a Job. La Biblia dice en el capítulo 1, versículo 1 que Job “…vivía una vida recta y sin tacha, y que era un fiel servidor de Dios, cuidadoso de no hacer mal a nadie.”  DHH


Con una descripción así y la aprobación de Dios hacia él, ¿cómo podría Job enfrentar una prueba hasta el punto de perder tanto, incluyendo a su familia, su salud y sus vastas posesiones? La respuesta es que su carácter no estaba en duda, sino su temor oculto de que Dios juzgara a sus hijos (7 hijos y 3 hijas) por cualquier pecado secreto o rencor que pudieran tener hacia Él en lo más profundo de sus corazones.


Confiar en el Dios de nuestra salvación y en la guía de Su Espíritu con los resultados que Él elija para nuestras situaciones cuando obedecemos Su dirección, nos ayuda a ver las cosas desde una perspectiva diferente, ya sea que el resultado nos favorezca o no. Entonces, nuestro enfoque no está en nosotros mismos, que es lo que hace el miedo. Porque el miedo provoca sentimientos negativos y que nuestra imaginación viaje a un lugar de duda, incredulidad, conformidad, comparación e incluso acusación hacia otros. 


Pero como creyentes caminamos por fe, es decir, confiando en Él y en Su amor, provisión y protección, y caminamos enfocados en Él y en aquellos que Él quiere que bendigamos de la manera en que Él nos guíe. Esto no niega que tengamos necesidades, pero cuando lo reconocemos primero como nuestra mayor necesidad, sabiendo que Él ya sabe lo que necesitamos, incluso cuando esa necesidad es de amor, sentirnos valorados y ser cuidados, y que Él es capaz de satisfacer esas necesidades, el miedo pierde territorio en nosotros.


Juan 20:29

“Jesús le dijo:

—¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!” DHH


Pero volviendo al tema del miedo de Job que lo llevó a experimentar lo que más temía, podemos entonces ver lo que el cielo vio y necesitaba ser revelado a él. Primero, Job enfrentó el juicio por las acusaciones de sus amigos, que al final no demostraron falta de carácter ni falta de integridad de su parte. En cambio, lo que expuso al culpable en su vida fue la confrontación de Dios, que lo enfrentó a su orgullosa falta de confianza en Él respecto a lo que no sabía o ni entendía concerniente a los corazones de sus hijos y cómo Dios podía acercarlos a Él o no. 


Job 41:34

“A los poderosos los mira con desprecio; ¡es el rey de todos los soberbios!»” RVC


Job 41 nos describe con mucho detalle aspectos sobre el Leviatán, una bestia creada por Dios, que la Escritura dice que nadie puede resistir o enfrentar. Sin embargo, sabemos que a lo largo de la Escritura, las personas que caminan con orgullo están influenciadas por esta entidad demoníaca que distorsiona la información y es el espíritu detrás de los malentendidos, los conflictos y las falsas acusaciones. Y como también aprendimos que el orgullo está fundamentado en el miedo, Job necesitaba reconocer y aprender a manejar sus circunstancias con confianza en Dios y en Sus caminos.


Job 42:3-6

3 “¿Quién soy yo para dudar de tu providencia,
mostrando así mi ignorancia?
Yo estaba hablando de cosas que no entiendo,
cosas tan maravillosas que no las puedo comprender.

4 Tú me dijiste: «Escucha, que quiero hablarte;
respóndeme a estas preguntas.»

5 Hasta ahora, sólo de oídas te conocía,
pero ahora te veo con mis propios ojos.

6 Por eso me retracto arrepentido,
sentado en el polvo y la ceniza.
” DHH


Después de llegar a este entendimiento y de tener la capacidad de confiar en Dios con cada detalle de su vida y confiar en Su soberanía como el Señor y gobernante de su vida y de todo lo que tenía, Job fue restaurado el doble por sus pérdidas y los últimos días de su vida fueron mejores que los primeros.


A Dios solo sea toda la gloria.*


Imagen de Google Imágenes

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