Friday, July 27, 2018

La Batalla Interna

Salmo 51:1-5
1 Ten misericordia de mí, oh Dios,
    debido a tu amor inagotable;
a causa de tu gran compasión,
    borra la mancha de mis pecados.
2 Lávame de la culpa hasta que quede limpio
    y purifícame de mis pecados.
3 Pues reconozco mis rebeliones;
    día y noche me persiguen.
4 Contra ti y solo contra ti he pecado;
    he hecho lo que es malo ante tus ojos.
Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices
    y que tu juicio contra mí es justo.
5 Pues soy pecador de nacimiento,

    así es, desde el momento en que me concibió mi madre.
Llega un momento en nuestra vida en que Dios, en su amor y misericordia, escoge darnos otra oportunidad cuando hemos cometido un gran error. Esto es lo que le pasó a David. Durante este tiempo particular él había sido confrontado por el Profeta Natán bajo la dirección del Señor. El pecado — tener un romance con Betsabé y tramar con éxito el asesinato de su marido para que él pudiera ocultar lo que había hecho. Pero para la defensa de David, este pecado no comenzó con él. Ya era parte de su linaje. David mismo fue el producto de una relación adúltera. Su madre no era la madre de sus hermanos. Esa es una de las razones por las que fue rechazado por ellos. Pero no importa en qué generación el pecado comenzó a manifestarse, cuando nos enfrentamos con nuestras tendencias que son menos que la voluntad de Dios para nosotros, nuestra postura debe ser de tristeza piadosa.

Como David, muchos de nosotros hemos estado en este lugar donde nuestros pecados y costosos errores nos están mirando fijamente en la cara para recordarnos los giros equivocados que tomamos. Estas experiencias también sirven como una manera de reconocer lo que hay en nosotros por lo que necesitamos la ayuda Dios en su amorosa bondad nos da para limpiarnos de modo que podamos tener un fuerte caminar con Él que proviene de un corazón puro y entero que está únicamente tras Él y su voluntad para nuestra vida.

Cuando Dios expone los temores que nos han llevado a otro comportamiento que a su vez nos han hecho pecar contra Él, contra nosotros mismos, y contra otros, no debemos huir de Él. Por el contrario, debemos correr a sus brazos de amor y permitir que nos abra en nuestras más íntimas partes porque reconocemos que no hemos recibido su amor por nosotros, y en cambio seguimos caminos de idolatría siguiendo el curso del mundo que no lo conoce porque nuestra alma tenia fugas a causa de su quebrantamiento.

Dios es tan amoroso con nosotros que Él decide no dejarnos en esa condición y nos alcanza para ayudarnos a salir de esa arcilla fangosa. Cuando llegamos al reconocimiento de que Él nos amó antes de que pudiéramos ser conscientes de su amor por nosotros (1 Juan 4:10, 19) no podemos dejar de llorar y arrojarnos en sus brazos mientras le permitimos que nos limpie de la iniquidad que encontró en nosotros y que heredamos de nuestros antepasados. Ellos tampoco sabían que Dios los amaba y respondían a la influencia del espíritu de este mundo en su propio quebrantamiento. Pero no importa cuánto nos hemos alejado de su voluntad para nuestras vidas, estamos tan cerca como la vuelta que damos en su dirección para caer sus brazos amorosos que están abiertos para recibirnos como el padre que corrió a abrazar a su hijo pródigo, perdido por mucho tiempo. Lucas 15:11-16 dice:


11 “Para ilustrar mejor esa enseñanza, Jesús les contó la siguiente historia: ‘Un hombre tenía dos hijos. 12 El hijo menor le dijo al padre: ‘Quiero la parte de mi herencia ahora, antes de que mueras’. Entonces el padre accedió a dividir sus bienes entre sus dos hijos.”

13 “Pocos días después, el hijo menor empacó sus pertenencias y se mudó a una tierra distante, donde derrochó todo su dinero en una vida desenfrenada. 14 Al mismo tiempo que se le acabó el dinero, hubo una gran hambruna en todo el país, y él comenzó a morirse de hambre. 15 Convenció a un agricultor local de que lo contratara, y el hombre lo envió al campo para que diera de comer a sus cerdos.16 El joven llegó a tener tanta hambre que hasta las algarrobas con las que alimentaba a los cerdos le parecían buenas para comer, pero nadie le dio nada.”
Puede haber consecuencias dolorosas por nuestro comportamiento pecaminoso, pero eso no detiene a nuestro Padre de correr para recibirnos con los brazos abiertos al igual que el padre en esta historia revela su amor incondicional por su hijo, que se arrepintió de haber desperdiciado su herencia viviendo desenfrenadamente hasta que perdió todo y se encontró con una hambruna en su vida al igual que había una hambruna en la tierra donde se había ido. Los versículos 17-24 de Lucas 15 también nos revelan,

17 “Cuando finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo: ‘En casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, ¡y aquí estoy yo, muriéndome de hambre!18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’’.
20 “Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. 21 Su hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo’.

22 “Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: ‘Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies. 23 Maten el ternero que hemos engordado. Tenemos que celebrar con un banquete, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ahora ha vuelto a la vida; estaba perdido y ahora ha sido encontrado’. Entonces comenzó la fiesta.”
Pero incluso si esta es la primera vez que hemos elegido recibir el amor del Padre por nosotros y su abrazo amoroso, podemos encontrar la seguridad, el amor, la calidez y la ternura al Él limpiarnos por el lavado del agua de su palabra. Esta es una promesa que Él hizo incluso antes de que Jesús viniera a la tierra. Que nos daría un corazón limpio y puro para que pudiéramos caminar como sus hijos e hijas y poder gobernar con Él en la tierra y caminar en estrecha colaboración con Él para traer el cielo a la tierra en la esfera que nos ha prometido. Ezequiel 36:22-32 nos dice:

22 “Por lo tanto, da este mensaje a los israelitas de parte del Señor Soberano: ‘Los llevaré de regreso a su tierra, pero no porque lo merezcan sino para proteger mi santo nombre, que deshonraron mientras estaban esparcidos entre las naciones.23 Mostraré cuán santo es mi gran nombre, el nombre que deshonraron entre las naciones. Cuando revele mi santidad por medio de ustedes ante los ojos de las naciones, dice el Señor Soberano, entonces ellas sabrán que yo soy el Señor.24 Pues los recogeré de entre todas las naciones y los haré regresar a su tierra.

25 “’Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos. 26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. 27 Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas.

28 “’Vivirán en Israel, la tierra que hace mucho tiempo di a sus antepasados. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. 29 Los limpiaré de su conducta inmunda. Les daré buenas cosechas de grano y no enviaré más hambrunas a su tierra. 30 Les daré abundantes cosechas de sus árboles frutales y sus campos, y nunca más las naciones vecinas podrán burlarse de su tierra a causa de las hambrunas. 31 Entonces recordarán los pecados que cometieron en el pasado y se avergonzarán de ustedes mismos por todas las cosas detestables que hicieron.32 Sin embargo, recuerden, dice el Señor Soberano, que no lo hago porque lo merezcan. ¡Oh Israel, pueblo mío, ustedes deberían estar totalmente avergonzados por todo lo que hicieron!”


La escritura dice que lo hace por el bien de su propio nombre porque le dimos un mal nombre entre las Naciones con nuestro comportamiento pecaminoso. Esto puede sonar como si estuviera cuidando de sí mismo más que de nosotros, pero en realidad, Él nos ama y es un Dios que está celoso por nuestra devoción a Él y no a los ídolos Éxodo 34:14 dice: "No adores a ningún otro dios, porque el Señor, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso de su relación contigo.".

Jesús es el único camino, la única verdad, y la única manera de tener vida en abundancia (Juan 14:6). Es por eso que cuando vivimos separados de su dirección, sabiduría y guía por su Espíritu, nos encontramos con aquellas cosas que ahora nos están quebrantando y haciendo darnos cuenta de que, aparte de Él, no podemos hacer nada (Juan 5:5). Pero no es demasiado tarde para mirar hacia arriba y pedirle a Dios que nos perdone, nos limpie, nos restaure, nos purifique, y nos dé el espíritu correcto que nos ayudará a obedecer sus estatutos y vivir como persona justa que tenemos un caminar recto con Él como David lo hizo. En el Salmo 51:6-19 reconoció:

6 “Pero tú deseas honradez desde el vientre
    y aun allí me enseñas sabiduría.
7 Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio;
    lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 Devuélveme la alegría;
    deja que me goce
    ahora que me has quebrantado.
9 No sigas mirando mis pecados;
    quita la mancha de mi culpa.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio
    y renueva un espíritu fiel dentro de mí.
11 No me expulses de tu presencia
    y no me quites tu Espíritu Santo.
12 Restaura en mí la alegría de tu salvación
    y haz que esté dispuesto a obedecerte.
13 Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos,
    y ellos se volverán a ti.
14 Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva;
    entonces con alegría cantaré de tu perdón.
15 Desata mis labios, oh Señor,
    para que mi boca pueda alabarte.
16 Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno.
    Tampoco quieres una ofrenda quemada.
17 El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado;
    tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
18 Mira a Sión con tu favor y ayúdala;
    reconstruye las murallas de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios ofrecidos con un espíritu correcto;
    con ofrendas quemadas y ofrendas quemadas enteras.
    Entonces volverán a sacrificarse toros sobre tu altar.”

Que esta sea nuestra oración. Para Dios solo sea toda la gloria. ■

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Escrituras tomada de la versión Nueva Traducción Viviente.

Wednesday, June 20, 2018

Diablo, Deja ir a Mi Pueblo

Éxodo 10:3
“Así que Moisés y Aarón fueron ante el faraón y le dijeron: ‘Esto dice el Señor, Dios de los hebreos: ‘¿Hasta cuándo te negarás a someterte a mí? Deja ir a mi pueblo para que me adore.”

Quería enviar esta valiosa información a muchos de ustedes que pueden ser de ascendencia hispana, conocen personas hispanas, o se preocupan por lo que está sucediendo a muchas familias que han sido puestas en cautiverio y con sus hijos separados de ellos. 1 Corintios 15:46 dice que primero viene lo natural entonces lo espiritual. Esto quiere decir que las manifestaciones naturales de las cosas que vemos, usualmente tienen un lado espiritual que Dios quiere mostrarnos o advertirnos.

Fui a una reunión el viernes pasado para los hispanos en mi comunidad, organizada por un grupo que quiere dar a conocer los recursos y programas disponibles para los hispanos y los capítulos en las diferentes ciudades que hacen que estas cosas estén disponibles, especialmente para aquellos quienes no tienen documentación legal para poder acudir a un médico, a un abogado, o buscar cualquier otro tipo de ayuda para ellos o sus familias.

En la reunión, la exponente que representaba al Departamento de Salud, dio algunas estadísticas acerca de la fortaleza de la comunidad hispana en la forma en que soportamos tiempos duros y largos, y vivimos vidas largas en su mayor parte, cómo somos rápidos para ayudarnos unos a otros y reunir nuestras finanzas y recursos para ayudar a los que están en necesidad, o cómo también celebramos en grande con nuestras fiestas de bloque e incluimos a todos.

En ese momento el Señor me habló y me recordó el estudio que hice durante varios años desde el año 2001 donde me pidió que investigara la raza judía que muchos hispanos tenemos y quien es Él como el Dios del pueblo judío. Yo me incluyo porque no sabía de esto en mi niñez, pero descubrí que vengo de un linaje judío e incluso aprendí acerca de la tribu a la que pertenezco en ambos lados de mi familia. Así, el Señor me recordó de las cosas no sólo mencionadas en la Biblia, sino en algunos libros de historia acerca de los puntos fuertes de la raza judía y por lo que hemos pasado durante varios siglos.

Si has leído mis enseñanzas de esta página de blog, has visto que he mencionado que debemos orar por revelación. Esto significa que necesitamos estudiar para mostrarnos aprobados por Dios. 2 Timoteo 2:15 dice, "Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.”

Pero esto también es necesario para nuestros tiempos de oración. Cuando conocemos los hechos, la raíz de las circunstancias con las que estamos lidiando y hemos hecho nuestra tarea de averiguar por qué las cosas son como son y lo que significa eso en el ámbito espiritual, para saber cómo el enemigo está luchando contra nosotros. Entonces podemos venir ante el Señor y orar con valor, sabiendo lo que le estamos pidiendo que haga por nosotros y así también le demostramos que somos conscientes de su propósito para nuestras vidas y queremos asociarnos con Él para establecer en la tierra lo que está en su corazón para nosotros, su pueblo.

Este es el caso de lo que está sucediendo con las familias hispanas que han sido puestas en la cárcel listas para ser deportadas de vuelta a sus países nativos y sus hijos han sido separados de ellos. En primer lugar, permítanme darles los antecedentes de lo que descubrí en mis años de investigación no sólo para mí, sino para muchos hispanos en América Latina. Durante el tiempo en que Cristóbal Colón llegó a descubrir América en sus diferentes viajes patrocinados por el rey Fernando de Aragón y la Reina Isabel de Castilla, a esta pareja de monarcas se les pidió casi por la fuerza por parte de algunos clérigos que emitieran el Decreto de la Alhambra, un edicto contra el pueblo judío de esa tierra que eran alrededor de 200,000.

En este edicto, ellos habían exigido que el pueblo judío que vivía dentro de su jurisdicción dejara de practicar sus tradiciones y rituales judías para adorar a Dios y en su lugar se convirtieran al cristianismo. La falta de obediencia al edicto dio lugar a que la gente perdiera sus tierras, sus negocios, incluso su subsistencia y, en muchos casos, sus vidas. Había muchas maneras de obligar a la gente a cumplir con el edicto cuando se les encontró que no estaban cumpliendo con él. Entre esas formas se encontraba la tortura y muchos de ellos perdieron sus vidas y familiares. También, parte del castigo del espíritu del anticristo que operaba a través de estos gobernantes y sus asesores fue el exilio para muchos ellos. Esto es lo que se conoce como la Inquisición española.

Además, muchos de ellos terminaron viajando con Colón a las Américas porque fueron expulsados de la tierra española y fueron enviados como convictos para ayudar a descubrir la nueva tierra. Así que se establecieron en los diferentes lugares donde habían llegado en América. Luego ellos establecieron aldeas donde vivían y se mezclaban con los nativos y otros mestizos de ese lugar. Aquí es donde se sabe que muchos de nosotros tenemos ascendencia judía y ni siquiera lo sabemos. Por cierto, el edicto hecho por estos dos monarcas fue revocado por el Concilio Vaticano II el 16 de diciembre de 1968.

¿Por qué esto es importante? Porque quiero hacer un llamamiento a la gente hispana y latinoamericana para que aprendan quiénes son y de dónde vienen muchos de ellos. Esto es importante también porque hay muchos beneficios y derechos que tenemos como pueblo de Dios peculiar y Santa nación por nuestra ascendencia iniciada por Abrahán, a quien Dios le pidió que dejara su tierra, un lugar lleno de idolatría y se fuera a la tierra que Él le mostraría, que resultó ser la tierra de Canaán (por favor lea Génesis 12 y los siguientes capítulos). 

Luego, una vez que la nación judía y las 12 tribus fueron establecidas, experimentaron diferentes momentos como exiliados en otras tierras debido a su idolatría, que hizo que violaran su pacto con Dios para hacer de Él su único Dios. En otras palabras, esto era como un pacto matrimonial entre Dios y el pueblo judío para que Él fuera su Dios y estuviera siempre con ellos, y para que ellos fueran su pueblo peculiar y nación Santa (separados a Él para servirlo, adorarlo y asociarse con Él solamente y con ningún otro dios).  Éxodo 19:5-8 dice:

5 “Ahora bien, si me obedecen y cumplen mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra; porque toda la tierra me pertenece.6 Ustedes serán mi reino de sacerdotes, mi nación santa’. Este es el mensaje que debes transmitir a los hijos de Israel’.

7 Entonces Moisés regresó del monte y llamó a los ancianos del pueblo y les comunicó todo lo que el Señor le había ordenado. 8 Y todo el pueblo respondió a una voz: ‘Haremos todo lo que el Señor ha ordenado’. Entonces Moisés llevó al Señor la respuesta del pueblo.”

Por lo tanto, durante los tiempos del escriba Esra, la gente volvió de nuevo del cautiverio a Jerusalén y a Judá, para que todos volvieran a sus propias tierras. Esra 2:1 dice: “Esta es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían originalmente.”


Esto se debe a que hubo una obra de restauración que el rey Ciro había permitido comenzar para el pueblo judío, y también para la construcción del templo. Para ello, era necesario que la gente volviera a la tierra de sus ancestros para la recuperación de su herencia porque eran tiempos de recompensa como lo son ahora para el pueblo hispano.

Por lo tanto, he dado todos estos antecedentes para mostrar lo que está sucediendo en el espíritu para que usemos mejor postura en oración ante nuestro Dios a favor de estas familias hispanas porque con esta información podremos orar de acuerdo con la su voluntad, y no por nuestras propias ideas o agendas por falta de conocimiento (Oseas 4:6). También es importante que no usemos nuestras bocas para deshonrar o para expresar nuestra repulsión de lo que está sucediendo de una manera que no glorifica a Dios. Desafortunadamente, me he encontrado con algunos comentarios y argumentos que demuestran que las personas, aunque rechazan la manera en que se han hecho las cosas, todavía no saben lo suficiente para discutir con conocimiento pleno y comprensión de los tiempos en que estamos y de los caminos de Dios.

Así que quiero pedirle a mi gente, el pueblo hispano y Latinoamericano que busquen aprender quiénes son, que elijan conocer al Dios que los formó en el vientre de su madre y les dio un propósito para cumplir en esta tierra (Salmos 71:6; 139:13), y que también los ama (Juan 3:16) y tiene grandes planes para ellos por un futuro y no para perjudicarlos y para darles un final esperado que Él planeó desde los cimientos del mundo para ellos (Jeremías 29:11).

Es importante que vivamos de acuerdo con el propósito para el cual fuimos creados porque entonces viviremos con la gracia de Dios (su ayuda) para cumplirlo en esta tierra, y su favor estará sobre nosotros, Él peleará nuestras batallas y nos dará grandes victorias cuando nos asociamos con Él para establecer su Reino en la tierra. Para esto, Él también proveerá todas nuestras necesidades y nos ayudará a caminar en dominio en la tierra. Todo esto sucederá cuando le digamos que sí a Él pidiéndole a su hijo, Jesús quien murió en la Cruz por nuestros pecados y para reconciliarnos con nuestro Padre, que sea nuestro Señor y Rey Salvador. así que, a través de nuestra intimidad con Él, podremos conocer y vivir el destino que El planeo para nosotros.

Pero una cosa es que nosotros aceptemos lo que Jesús hizo por nosotros, y le digamos que sí a Él, y otra cosa es querer tener todas las cosas accesibles para nosotros por su Reino y entrar para poseerlas a través de nuestra relación con Dios donde somos hechos uno con Él como el pacto que los hebreos hicieron con Dios a través de Moisés en el Monte Sinaí. Por eso, necesitamos buscar primero su Reino y toda su justicia (Mateo 6:33 – en otras palabras, conocer los principios espirituales necesarios) y no hacer otras cosas que pensamos, pero que no son su voluntad para nosotros.

Además, hay un principio también muy importante al que prestar atención ya que ahora conocemos la ascendencia judía de muchos en la comunidad hispana. Romanos 2:8-11 dice: 8 “pero derramará su ira y enojo sobre los que viven para sí mismos, los que se niegan a obedecer la verdad y, en cambio, viven entregados a la maldad. 9 Habrá aflicción y angustia para todos los que siguen haciendo lo malo, para los judíos primero y también para los gentiles; 10 pero habrá gloria, honra y paz de parte de Dios para todos los que hacen lo bueno, para los judíos primero y también para los gentiles. 11 Pues Dios no muestra favoritismo.”

Esto significa que nuestra idolatría y el rechazo al Dios del pueblo judío porque Él nos creó para adorarle y servirle solamente a Él (Mateo 4:10) resultará en no poder disfrutar de las cosas que Él ha puesto a su disposición a medida que nos asociamos con Él. En cambio, aquellos que se entregan a la idolatría, prefiriendo ir a ver lo que el brujo o el santero o los ídolos hechos con sus manos tienen que decirles sobre su futuro y sus vidas o de sus tiempos de prueba más que aquel que los creó, verán como en su lugar se alejaron de las manos protectoras de Dios por seguir sus ídolos y pasan por grandes problemas.


Muchos practican la idolatría sólo porque siguen las tradiciones de sus culturas y de sus antepasados sin el conocimiento completo de por qué lo hacen. Pero ellos no saben que cada vez que eligen seguir a un dios falso, están alejándose de la vida de bendición y protección que Dios tiene para ellos. Pero cuando eligen caminar con Él y asociarse con Él para establecer su Reino en sus vidas y sus esferas de influencia, vivirán con dominio en la tierra. La idolatría también los hace perder su autoridad en Él y en su nombre. Lo que, es más, Dios es también un Dios celoso que no compartirá su gloria con los ídolos. Éxodo 34:12-14 dice:

12 “Ten mucho cuidado de no hacer tratados con los pueblos que viven en la tierra adonde te diriges. Si los haces, seguirás sus malos caminos y quedarás atrapado.13 En cambio, deberás destruir sus altares paganos, destrozar sus columnas sagradas y derribar los postes dedicados a la diosa Asera. 14 No adores a ningún otro dios, porque el Señor, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso de su relación contigo.”

Por lo tanto, ahora quiero pedirle que ustedes, que están leyendo este artículo, que ayuden en la lucha por la liberación y la restauración de las personas que han sido prisioneras. No voy a culpar al Presidente de los Estados Unidos porque, en cambio, elijo orar por él y pedirles que me acompañen en esta oración:

Dios Celestial y justo, venimos a ti humildemente a arrepentirnos por los pecados de nuestro pueblo y de nuestros líderes. Te pedimos que los ayudes a entender tus caminos para que podamos vivir una vida pacífica en toda piedad y reverencia en nuestra tierra y que nuestro Presidente pueda llegar al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:1-4). No queremos aprovechar esta oportunidad para deshonrar al hombre puesto en su posición por ti (Romanos 13:1), por lo que te pedimos que su caminar sea lleno de sabiduría, conocimiento y comprensión de tus caminos y de tu voluntad para el pueblo hispano. También, que camine sabiendo discernir el bien y el mal para juzgar a tu pueblo con justicia, así como lo hizo el rey Salomón (1 Reyes 3:6-9).

Señor Dios, elegimos también perdonar a aquellos líderes en tiempos pasados que hicieron decretos contra nuestra raza judía antepasada que causó devastación a nuestras familias y provocó la separación y el exilio para muchos de ellos, así como la pérdida de su sustento. Nos arrepentimos por ellos y aplicamos la sangre de Jesús sobre esos pecados cometidos contra nosotros. También aplicamos el poder de resurrección dunamus de tu hijo Jesucristo a esas heridas para que podamos ser sanados y para que el enemigo nos libere y detenga su opresión sobre nosotros y nuestras familias y nuestras posesiones porque ha perdido su derecho legal de hacerlo.

Padre oramos para que los cautivos sean liberados, y que las familias puedan ser reunidas. Tenemos que recordar también que tu eres un Dios que trabaja en patrones, y si el caso es que tu estás provocando un movimiento de tu espíritu para ayudar a estas familias, incluso en su falta de conocimiento regresar a sus tierras nativas para recibir la herencia que tienes para ellos, entonces te pedimos que les des la sabiduría necesaria para seguir tu guía por tu espíritu y que pongas en sus vidas gente que les ayuden en su transición. Y para aquellos que van a permanecer en este país, que las puertas estén abiertas para que lo puedan hacer.

También reconocemos que hay un movimiento de tu espíritu que traerá a los jóvenes, incluso los milenarios a correr a ti y servirte de una manera radical, como la mujer en el pozo en Juan capítulo 4, porque estos son los tiempos de una gran manifestación de la cosecha que tú, en tu soberanía estás trayendo a la tierra y que se manifestará en gran medida a través de la juventud. Como recordamos que tu trabajas en patrones, también reconocemos que tú te mueves primero en nombre de los judíos, incluyendo los judíos hispanos, y luego con los grupos no judíos. Así que pedimos que aquellos que han provocado la corrección y la ira en sus vidas a través de su idolatría, que se arrepientan y busquen tener una relación sana contigo como su único Dios.

También queremos orar para que se hagan contribuciones para ayudarles (Romanos 15:25-27) ya sea para su transición fuera del país a su país de origen y que sus hijos y familias sean restaurados a ellos para que puedan obedecer el mandato de ser liberados para que puedan servirte y adorarte sólo a ti. Por esto, oramos para que aprendan a renovar el espíritu de su mente y a salir de la idolatría y las tradiciones impías.

Oramos esto porque, como dice Esther 8:11, se ha hecho un decreto para que se les permitas luchar por sus familias y sus posesiones y saquear a su enemigo, el diablo de todo lo que se robó de ellos por su falta de conocimiento. Esto sólo puede suceder cuando reciban el conocimiento y la comprensión de quién eres tu como su Dios y la autoridad que les has otorgado para luchar por lo que tu Reino les está dando como su herencia. Oramos para que ellos aprendan a luchar en unidad como tus hijos para que todos puedan ver una triunfante victoria en sus vidas.

Padre, he oído que le das una última advertencia al Faraón demoníaco que ha regido este sistema anticristo, para que deje ir a tu gente para que ellos puedan adorarte y servirte sólo a ti con sus familias. Nos rehusamos a dejar a nuestros hijos en manos del enemigo para que los use para servirle a él en vez de a ti. Así que tomamos autoridad sabiendo nuestro derecho como hijos tuyos y declarando que el enemigo nunca tendrá éxito en contra de nosotros por nuestra ascendencia judía y la ruina de ese sistema anticristo ha comenzado (Ester 6:13).

Declaramos que las obras de Satanás contra nosotros están destruidas, y todos los decretos demoníacos serán vetados por el poder superior para vetar que tiene la sangre de Jesucristo. También declaramos que todas las aguas demoníacas utilizadas para nutrir la obra del diablo contra el pueblo de Dios se secan inmediatamente, y las puertas de la prisión se abren repentinamente para nosotros y nuestras familias, para que nuestras vidas puedan ser restauradas en cada área y podamos cumplir tu propósito juntos. Gracias, Dios Todopoderoso, que te levantas de tu santa morada para hacer que tus enemigos se dispersen y se detenga el ciclo impío de persecución y opresión del enemigo en nuestras vidas. Oramos esto en el poderoso nombre de Jesús.

Sólo a Dios sea toda la gloria. ■

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Escrituras tomadas de la versión Nueva Traducción Viviente.

Friday, June 15, 2018

El Pecado – Eres lo que Comes 2

2 Timoteo 3:1-5
1 “Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. 2 Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. 3 No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. 4 Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. 5 Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!”

Estos son tiempos en los que el fuego de Dios ha sido enviado para exponer la suciedad y la escoria que detiene a su pueblo de caminar en el centro de su voluntad. Cuando este fuego arde, el objeto de ello es no huir de él sino permitirle consumir aquellas cosas que nos hacen lucir como el mundo que no lo conoce y así el oro (la esencia de lo que somos en Él y nuestro reflejo de Cristo) será revelado en nosotros después.

Lo triste del pasaje inicial es que no era sólo dirigido hacia el mundo exterior, sino para personas que se llamaban a sí mismas seguidores de Cristo, pero querían seguir siendo sus propios dioses y gobernantes de su mundo. Ellos querían tener el control de sus propios destinos y todavía poder reclamar las bendiciones de Dios y promesas a ellos. Había cosas que estaban sucediendo entre ellos: una pelea aquí, y el orgullo allá. blasfemias aquí y calumnias allá. La codicia aquí y los placeres mundanos y sensuales allá. Ellos se daban a estas cosas con facilidad y sin vergüenza. La corrección que se les dio no fue atendida y entonces quedaron quejándose de las luchas que atravesaban.

Pero no se dieron cuenta de que su mentalidad que condujo a su comportamiento abominable (Proverbios 6:16-19) les impidió entrar en el Reino como Dios quería guiarlos. Así como los hijos de Israel, su boca fue la primera cosa que les impediría entrar. Se quejaban constantemente y nunca estaban satisfechos con las cosas que Dios les hizo accesibles en el desierto de pruebas donde su fuego tenía la intención de eliminar las cosas que les impedian llegar a su tierra prometida. Se quejaron del maná que Dios usó para alimentarlos por la manera en que él eligió darles provisión. Números 11:1-6 nos dice,

1 “Poco después el pueblo comenzó a quejarse de las privaciones que enfrentaba, y el Señor oyó todo lo que decían. Entonces el enojo del Señor se encendió contra ellos y envió un fuego que ardió entre ellos y destruyó a algunos en las afueras del campamento. 2 Así que el pueblo pidió ayuda a gritos a Moisés, y cuando él oró al Señor, el fuego se apagó. 3 Después, ese lugar fue conocido como Taberá (que significa ‘lugar del fuego que arde»), porque el fuego del Señor ardió allí entre ellos.
4 Entonces la gentuza extranjera que viajaba con los israelitas comenzó a tener fuertes antojos por las cosas buenas de Egipto. Y el pueblo de Israel también comenzó a quejarse: ‘¡Oh, si tuviéramos un poco de carne! —exclamaban—. 5 Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto y teníamos todos los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que queríamos. 6 ¡Pero ahora lo único que vemos es este maná! Hasta hemos perdido el apetito’”.

Ellos estaban tan centrados en querer los placeres que habían dejado en Egipto que se perdieron las lecciones que Dios quería que aprendieran a través del comer el maná. Deuteronomio 8:3, 16 nos ayuda a ver cuáles son las lecciones esenciales y claves que Dios quería mostrarle a ellos y siguen siendo esenciales para nosotros no sólo cuando estamos en tiempos de prueba, sino en nuestra vida cotidiana con el fin de eliminar cada rastro de contaminación del mundo. Dice,

3 “Sí, te humilló permitiendo que pasaras hambre y luego alimentándote con maná, un alimento que ni tú ni tus antepasados conocían hasta ese momento. Lo hizo para enseñarte que la gente no vive solo de pan, sino que vivimos de cada palabra que sale de la boca del Señor.”

16 “En el desierto, te alimentó con maná, un alimento desconocido para tus antepasados. Lo hizo para humillarte y para ponerte a prueba por tu propio bien.”
Lo que Dios esperaba de ellos era que le hablaran de las promesas que Él les había hecho y que siguieran recordándole hasta que las poseyeran, en lugar de quejarse de cada pequeña cosa que encontraban que no se adaptaba a sus ambiciones egoístas, por lo que las palabras de sus bocas los mantuvo fuera de la tierra que Dios les había prometido. La Biblia dice, y como se mencionó varias veces en diferentes enseñanzas de esta página de blog, que estamos llamados a ser santos porque Él es santo. Levítico 11:44-45 dice:

44 “Pues yo soy el Señor tu Dios. Debes consagrarte y ser santo, porque yo soy santo. Así que no te contamines al tocar cualquiera de estos animales pequeños que corren por el suelo. 45 Pues yo, el Señor, soy quien te sacó de la tierra de Egipto para ser tu Dios; por lo tanto, sé santo porque yo soy santo.”



Esto es importante de resaltar porque fuimos creados para ser consagrados a Él para que, a medida que demostramos nuestra dependencia de Él, podamos cumplir nuestros destinos. Y para eso necesitamos cada palabra que sale de su boca para guiarnos y ayudarnos a atravesar los valles y también cuando lleguemos a las montañas de nuestros llamados. Habíamos mencionado antes que la Biblia dice que aparte de Él, o cortados de nuestra unión con Él no podemos hacer nada (Juan 15:5).

Eso es porque Dios nos ve a través del propósito por el cual nos llamó y nos colocó en esta tierra. Así que cuando elegimos vivir nuestra vida separados de Él y sin cumplir o al menos sin prepararnos para cumplir nuestros llamados, nos encontramos con problemas, decepciones y limitaciones en nuestras vidas que no fuimos destinados a atravesar. Hemos dicho que hay dos razones por las que encontramos problemas y persecuciones del enemigo: uno es porque estamos en el centro de la voluntad de Dios y eso levanta la oposición del enemigo de nuestro llamado. Pero la otra razón es, por lo contrario — cuando no somos dependientes de Dios, y conscientes de seguir los principios de su Reino, y en lugar vivimos como el mundo y nadie puede ver la diferencia entre los perdidos y nosotros, entonces nos encontramos con las consecuencias de cosas que escogemos hacer aparte de la voluntad de Dios.

La mentalidad de los israelitas de la primera generación de los que salieron de Egipto también les impidió alcanzar su destino prometido porque pensaban más en lo que no tenían, en lugar de tratar de renovar sus mentes y aprovechar todas las oportunidades para aprender lo que les ayudaría a estar preparados para cuando ese lugar y tiempo llegaran para alcanzar sus destinos. Esta gente quería las promesas sin la preparación. Querían las bendiciones sin el trabajo. Ellos sólo querían recibir, pero no tener a Dios como su Señor y Amo. En otras palabras, las cosas tenían que hacerse en sus términos, no en los términos de Dios, pero sabemos que eso nunca funciona.

Ellos eran demasiado débiles en las cosas del espíritu para concentrar sus esfuerzos en la lucha contra la buena batalla de la fe y también ayudar a los demás a alcanzar sus destinos. Habían salido de Egipto, pero Egipto todavía estaba en ellos. No podían verse a sí mismos aparte de los caminos de Egipto y, por lo tanto, no podían ver que para alcanzar sus promesas debían ser conscientes de seguir el liderazgo de Dios por medio los líderes que fueron designados para ellos. Ellos pensaban que eran iguales a sus líderes y no necesitaban que nadie los guiara para llegar a la tierra de Canaán porque lo importante no era tanto el salir de Egipto, sino la manera en que necesitaban salir de Egipto. Así que la tercera cosa que les impidió llegar a sus promesas fue que se rebelaron contra Dios y contra sus líderes, en lugar de enfrentarse contra su verdadero enemigo: el diablo. Éxodo 16:1-7 revela,

1 “Después, toda la comunidad de Israel partió de Elim y viajó al desierto de Sin, ubicado entre Elim y el monte Sinaí. Llegaron el día quince del segundo mes, un mes después de salir de la tierra de Egipto. 2 Allí también toda la comunidad de Israel se quejó de Moisés y Aarón.
3 ‘¡Si tan solo el Señor nos hubiera matado en Egipto! —protestaban—. Allá nos sentábamos junto a las ollas llenas de carne y comíamos todo el pan que se nos antojaba; pero ahora tú nos has traído a este desierto para matarnos de hambre’.
4 Entonces el Señor le dijo a Moisés: ‘Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto los pondré a prueba para ver si siguen o no mis instrucciones. 5 El sexto día juntarán el alimento y cuando preparen la comida habrá el doble de lo normal’.
6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: ‘Antes de anochecer, sabrán que fue el Señor quien los sacó de la tierra de Egipto.7 Por la mañana, verán la gloria del Señor, porque él oyó las quejas de ustedes, que son contra él y no contra nosotros. ¿Qué hemos hecho para que ustedes se quejen de nosotros?’”.

Su constante insatisfacción los convirtió en personas enojadas, murmuradoras, amargadas, y resentidas de lo que no tenían, y por lo mucho que pensaban en haber dejado Egipto por seguir los caminos de Dios. Estaban demasiado centrados en pelear y señalar los dedos a otros y no en aprender la manera correcta de salir de Egipto no sólo físicamente, sino también en su mentalidad que no les iba a ser útil en su nueva tierra. Por eso, lo que necesitaban hacer era aprender a aferrarse a Dios y a cada palabra que salía de su boca que les daría las estrategias necesarias para alcanzar su destino. Además, necesitaban ser determinantes en su dependencia de Él, y respetar reverentemente su autoridad sobre ellos y las personas que Él había puesto como sus líderes porque ellos podían oír de Dios cómo dirigir al pueblo.

Es por eso que Dios nos está llamando a evitar los mismos errores cometidos por los israelitas que no alcanzaron entrar a su tierra prometida. Por esta razón, necesitamos hacer caso de su palabra y seguir oyendo cada palabra que nos ayudará a conocer y aplicar las estrategias necesarias para alcanzar nuestra tierra de destino de una manera que nos haga libres de la mentalidad del mundo, y hablando la palabra de Dios y recordándole de sus promesas a nosotros y no murmurando ni quejándonos o mostrándole que no estamos satisfechos con las cosas que hace por nosotros y en nosotros a medida que crecemos en nuestro caminar con Él y en nuestra jornada hacia nuestro destino.


La falta de sumisión a Dios y a las figuras de autoridad que Él ha establecido en nuestras vidas también, vaya destacar nuevamente, nos impiden entrar porque Dios es un Dios de honor y aquellos que lo honran a Él y a las figuras de autoridad que los ayudarán a llegar a su tierra prometida podrán ver cómo su honor es recompensado. 1 Samuel 2:30 nos dice una vez más:

30 “Por lo tanto, el Señor, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la tribu de Levi me servirían siempre como sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me menosprecian.”

De la misma manera, Romanos 13:1-6 habla sobre la importancia de respetar y someterse no sólo a las autoridades civiles en nuestras comunidades, sino a todas las figuras de autoridad puestas por Dios para ayudarnos en nuestros tiempos de entrenamiento y para llevarnos a las promesas que Dios nos ha dado. Dice,

1 “Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. 2 Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. 3 Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4 Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5 Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.                                                                           
6 Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen.”
Además, otra manera de referirnos a nosotros como personas santas (apartadas como personas que se enfocan en aprender los caminos del Reino y sus principios a través de la comunión constante con Dios y la obediencia a Él) es que somos llamados personas especiales o exclusivas de Dios. 1 Pedro 2:9 explica:

9 “Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.”

Sólo hay una manera de vivir como gente especial y exclusiva de Dios en este mundo y separarse de el y eso es renovando nuestra mente de las cosas contaminadas de este mundo para que podamos destacar las cosas puras de las impías y lo santo de lo profano. Romanos 12:1-2 dice:

1 “Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. 2 No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”
1 Tesalonicenses 5:23-24 también nos dice: 23 “Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva. 24 Dios hará que esto suceda, porque aquel que los llama es fiel.”

Así que seamos conscientes de lo que agrada a nuestro Señor y Dios y no nos conformemos con el patrón de este mundo que nos impide alcanzar nuestro destino en Él. A Él solo sea toda la gloria. ■

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Versículos bíblicos tomados de la Versión Nueva Traducción Viviente. 

Wednesday, June 6, 2018

El Pecado – Eres lo que comes 1

Génesis 4:7
“Si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado, pero si haces lo malo, el pecado está listo para atacarte como un león. ¡No te dejes dominar por él!’” TLA
El camino de la rectitud que lleva a la santidad es uno que conlleva trabajo, determinación y visión para perseguirlo y mientras viajamos a través de él, es bueno advertir que se hace más estrecho y empinado. No muchos permanecen en él porque tenemos que soportar mucho tiempo para poder seguir su curso, pero al final, trae grandes recompensas. Mateo 7:13-14 dice:

13 “Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos; 14 pero la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran.” DHH

En este camino hay una elección constante entre seguir los caminos de Dios y abandonar las cosas de este mundo que están bajo el gobierno del príncipe del poder del aire (Efesios 2:2). Es por eso que muchos son llamados, pero pocos son elegidos para continuar en él (Mateo 20:16; 22:14). Se necesita sacrificio y un precio que pagar para permanecer en este camino que muchos no están dispuestos a pagar, por lo que permanecen en el pecado.

Muchos realmente aman al Señor y quieren seguir sus caminos, sin embargo, las cosas que consumen en su vida diaria hacen que ellos se descarrilen y se alejen del camino de la justicia y la santidad. No estoy hablando sólo de comida. Vemos en el pasaje inicial que el pecado llamaba a Caín hasta que pudo acercarse a su puerta y entrar. Como dice la escritura, debemos aprender a dominarlo antes de que nos domine. ¿Pero cómo podemos lograr dominar el pecado? Alimentándonos con las cosas que nos exponen a la rectitud y la santidad (que nos distingue de los caminos del mundo) y con la obediencia a todo mandato de Dios.

El pecado que dominó a Caín se convirtió en un pensamiento que el comenzó a entretener, luego se convirtió en una visión que quería ser cumplida, contaminó su corazón con ira, celos y envidia hasta que se convirtió en odio hacia su hermano. Él vio las cosas que su hermano hizo como mejor y más grandes que lo que él era capaz de lograr porque estaba contaminado con el espíritu Anticristo que se alimentaba de su complejo de inseguridad e inferioridad. Su pensamiento asesino se convirtió en un plan hasta que encontró la oportunidad de manifestar lo que lo consumía.

Así es como el pecado se convierte en acción en nuestras vidas. Entra por las puertas de nuestros ojos por las cosas que vemos en la televisión, en el cine o en las revistas. También por las cosas que oímos en la radio o por las bocas de otros que nos rodean, la música que elegimos escuchar con las palabras y las actitudes que permitimos que entren por nuestra puerta del oído. O por las personas que permitimos en nuestras vidas, las malas compañías que nos atraen a ver, escuchar, o ir a lugares para hacer lo que pervierte y atraviesa nuestros corazones hasta que nos volvemos duros y entumecidos a lo que es correcto. 

Cuanto más hacemos esto, más caminamos por el camino ancho, amplio y fácil que lleva a la muerte y llama a lo malo bueno y a lo bueno malo (Isaías 5:22). Cada vez que comprometemos nuestros valores morales y oímos un lenguaje burdo que deshonra y avergüenza y trae terror y enojo y deseos sexuales que son ilegales porque no estamos casados con la persona, nos corta en el interior de nosotros hasta que nos transforma en la imagen y semejanza de aquello que permitimos continuamente entrar.

Algunos se comprometen por la soledad y permiten que las personas equivocadas que podrían sonar y parecer tener buenas intenciones para con ellos, en realidad viven vidas que están lejos de la voluntad de Dios y se acercan e influyan en ellos que les permiten su entrada. Otros lo hacen por miedo a no ser apreciados por sus compañeros, temen el ridículo y la exposición como alguien que no es lo suficientemente bueno como para ser contado como amigo(a) o camarada, otros lo hacen para encubrir lo que les hace daño y pretender que tienen lo que se necesita para sobresalir incluso con los métodos erróneos y el lugar equivocado para ellos, la gente equivocada, y las circunstancias equivocadas que podrían atraparlos a la destrucción.

Muchos pueden haber empezado a querer hacer lo correcto, amar a Dios y desear seguir sus caminos hasta que estimaron que el precio que se les pedía pagar era demasiado alto. Por lo tanto, se volvieron reacios a sacrificar más de lo que habían negociado para ir tras la perla de gran precio que es el Reino y su justicia. Mateo 13:45-46 muestra el nivel de profundidad, de dedicación, y determinación que debemos tener hacia las cosas del Reino de Dios para poder permanecer en el estrecho camino que lleva a la vida,


45 “Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; 46 cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla.” DHH

Así que para que nos cuenten entre los justos, humildes, arrepentidos, fieles, y con un corazón dispuesto a perseguir y obedecer lo que está en el corazón de Dios, necesitamos hacer lo contrario de lo que el mundo hace. Como se mencionó anteriormente, la santidad requiere que caminemos separados de las cosas de este mundo. Sí, estamos en este mundo, pero no somos de él. Juan 15:16 dice:

“Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.” DHH

Venimos de otro Reino, un Reino cuya fundación son la justicia, la verdad, el amor, bondad, y la misericordia (Salmo 89:14; 97:2). Esto significa que nuestras vidas deben ser consumidas con los caminos de este Reino y para eso debemos familiarizarnos con su gobernante y Rey. Su nombre es Jesús, el que hace que nuestro yugo sea fácil y nuestra carga sea liviana (Mateo 11:30), ya que Él toma cada carga que no somos capaces de llevar por nosotros mismos, porque debemos elegir darle las cargas a Él con el fin de poder caminar en este estrecho camino. El Salmo 37:5 dice:

“Pon tu vida en las manos del Señor;
confía en él, y él vendrá en tu ayuda
.” DHH

Nos mantenemos en el camino de la justicia y la santidad al permitir que su palabra sea profundamente arraigada en nosotros. Esto lleva tiempo porque debemos convertirnos en un buen suelo para que su palabra que nos muestra los caminos del Reino pueda germinar y producir un buen fruto en nosotros que sale de nosotros a través de las cosas que pensamos los cuales producen las palabras que pronunciamos y las cosas que hacemos Proverbios 23:7a dice, 7 “pues como piensa dentro de sí, así es…”

Lucas 6:45 también dice: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.” LBLA

La Biblia dice que somos conocidos como hijos de Dios por nuestro fruto. Este es el fruto de la rectitud y la santidad que nos ayuda a no comprometernos con los caminos de este mundo. Mateo 12:33 nos dice:

 “’Si el árbol es bueno, dará buen fruto; si el árbol es malo, dará mal fruto; pues el árbol se conoce por su fruto.” DHH

Para esto, tenemos la necesidad de pasar tiempo con nuestro Creador y Señor porque Él es justo y Santo, y si queremos caminar como personas hechas a la imagen y semejanza de nuestro Padre, a través de su Hijo por su Espíritu Santo (Génesis 1:27) , la intimidad con El en la oración, leyendo su palabra, alabando y glorificándolo, meditando en su palabra, ayunando, y buscando escuchar las palabras que salen de su boca.  

El aprender a escuchar su voz y poder diferenciarla de la voz del acusador enemigo y hacerla nuestra principal forma de comunicación con Él, debe convertirse en nuestro estilo de vida porque aparte de Él no podemos hacer nada. 
Juan 15:5 dice:
“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada.” DHH

Esto también ayuda a que el suelo de nuestro corazón esté libre de las cosas contaminadas de este mundo, tales y como todas las formas de mentiras del enemigo, cada daño y herida en nuestra alma que produce ideas oscuras y legalistas y conceptos en el filtro de nuestra mente a través de fortalezas y mentalidades que son opuestas a Él y a su palabra, toda doctrina engañosa y cosa abominable que produce la maldad la cual conduce al mal comportamiento ante la vista de Dios. Estas maneras abominables se encuentran en Proverbios 6:16-19 que dice:

16 “Hay seis cosas, y hasta siete,
que el Señor aborrece por completo:
17 los ojos altaneros,
la lengua mentirosa,
las manos que asesinan a gente inocente,
18 la mente que elabora planes perversos,
los pies que corren ansiosos al mal,
19 el testigo falso y mentiroso,
y el que provoca peleas entre hermanos
.” DHH

Muchas de estas cosas vienen porque nos preocupamos de querer controlar y manipular nuestros caminos en la vida, buscando alguna forma de piedad con algunas escrituras que estén de acuerdo con nuestro pensamiento, pero cuando encontramos una palabra del Señor que no está de acuerdo con nuestra mentalidad, entonces la abandonamos y preferimos los caminos del mundo que ahogan la palabra de Dios de nuestros corazones, y en cambio, nos llevan al camino ancho y amplio que al final lleva a la muerte. Lucas 8:12-15 explica la diferencia entre en un corazón que es una buena o una mala tierra diciendo:


2 “y la parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón, para que no crean y se salven. 13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero no tienen suficiente raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba fallan. 14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que escuchan, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra, son las personas que con corazón bueno y dispuesto escuchan y hacen caso del mensaje y, permaneciendo firmes, dan una buena cosecha.” DHH

Lo que, es más, para que nos convirtamos en un buen suelo, necesitamos permitir que la comida adecuada sea lo que consumimos. La comida adecuada para nuestro tipo de suelo (hijos de Dios y ciudadanos del cielo). Es decir, que al igual que no todas las plantas pueden crecer en el mismo tipo de suelo y clima, parte del país o medio ambiente, necesitamos llegar a ser el tipo adecuado de suelo que producirá un buen cultivo que es saludable y se multiplica para alimentar a muchos. Es por eso que conseguir el abono y compost de la palabra de Dios, la oración, y todo lo demás mencionado arriba, todas estas cosas nos ayudarán a crecer en el conocimiento de Dios y de los caminos de su reino.

También necesitamos reunirnos con personas de mentalidad similar a la nuestra. Personas que van en la misma dirección que nosotros, también con personas que tienen el tipo de testimonios que queremos para nuestras vidas y que tienen la sabiduría y la comprensión de la palabra de Dios para ayudarnos a alcanzar nuestros destinos y alcanzar el tipo de éxito en Dios que buscamos. También tenemos que cerrar la puerta a las cosas mundanas que pueden querer arrastrarnos a través de nuestra puerta del ojo, nuestra puerta del oído, nuestra puerta de la boca, nuestra puerta de las manos, nuestra puerta de la nariz, y nuestra puerta de los órganos sexuales.

Hay un montón de cosas de este mundo que alimentan el miedo a través de su programación, incluso en formas sutiles. También alimentan la oscuridad y los caminos al ocultismo que es idolatría y toda falsa forma de adoración que apartan a las personas de Dios. Además, las cosas del mundo alimentan el egoísmo, el orgullo, la soberbia y el odio y a subir presionando y empujando o durmiendo (con pereza o teniendo sexo), o mintiendo y usando astucia para alcanzar nuestro camino al éxito. El fin de todo esto es la destrucción. Proverbios 16:16-18 aclara para nosotros,

16 “Más vale adquirir sabiduría que oro;
más vale entendimiento que plata.
17 La norma de los justos es apartarse del mal;
cuidar la propia conducta es cuidarse uno mismo.
18 Tras el orgullo viene el fracaso;
tras la altanería, la caída.”
DHH

Todas estas cosas deben ser purgadas y podadas de nosotros si queremos todo lo que Dios tiene para nosotros. Cuanto más nos mostramos fieles a él, más Él nos puede confiar. Así que vamos a creer la palabra de Dios y seguir su camino de justicia, rectitud y santidad que lleva a una vida de abundancia al máximo, hasta que se desborda (Juan 10:10) y hacer lo que dice Santiago 1:21,
“Así pues, despójense ustedes de toda impureza y de la maldad que tanto abunda, y acepten humildemente el mensaje que ha sido sembrado; pues ese mensaje tiene poder para salvarlos.” DHH

Solo Dios sea toda la gloria. ■

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