Wednesday, January 17, 2018

“No Tentarás al Señor tu Dios”



Mateo 4:5-7
5 “Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre la parte más alta del templo, y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, lánzate hacia abajo; porque escrito está:
“’A sus ángeles mandará alrededor de ti’,
y también:
‘En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con piedra alguna.’
Jesús le dijo: ‘También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’.’

Hay una característica extremadamente importante de nuestro caminar como creyentes en Dios que necesita ser resaltada en nuestras mentes, sellada en nuestros corazones, y arraigada en nuestras almas: es el evitar tentar al Señor nuestro Dios. Eso es porque esto es algo peligroso.

El mundo lo tienta a cada minuto de cada hora, pero nosotros debemos ser conocidos por ser personas que lo honren con temor y asombro reverente. Tentar al Señor significa que no confiamos en que Él sea Dios suficiente para cuidar de nosotros, proveernos, sanarnos, restaurarnos, librarnos, y cosas similares. Entonces, tomamos el asunto en nuestras propias manos sin su Consejo, ignorando sus advertencias, su tiempo en el que Él ha planeado manifestarse, los principios y caminos de su Reino, rebelándonos contra su Consejo, u oponiéndonos a otros creyentes porque no estamos de acuerdo con ellos.

Esta es exactamente la misma manera en que el mundo que no lo conoce se comporta, ya que están bajo la influencia del espíritu que lo gobierna. Tentar al Señor despierta su enojo porque esto le dice a Él que confiamos más en su archienemigo — el espíritu de este mundo (el anticristo) y su sistema — de lo que confiamos en Él y también que preferimos estar bajo la influencia de ese espíritu más de lo que queremos seguir los caminos de su Reino y su Consejo. De esta manera despertamos sus celos por nosotros, y por lo tanto, su ira puede arder contra nosotros.



Esto me recuerda cuando yo tenía 17 años. Yo había terminado la escuela secundaria y porque quería ser políglota (alguien que domina varios idiomas), uno de los idiomas que comencé a estudiar era el francés. Cuando había terminado un semestre en la escuela y necesitaba registrarme para el siguiente termino, al tratar de pedirle a mi papá el dinero para registrarme, lo escuché hablando con mi mamá sobre las luchas que estaba teniendo con su negocio y cómo necesitaban aumentar en su finanzas. Escuchar esto me hizo razonar que no debía poner otra carga sobre ellos así que no dije nada acerca de mi necesidad de registrarme en la escuela, y por lo tanto, no regresé a esa clase.

Después de algún tiempo, mi papá se dio cuenta de que yo no había venido a él para decirle nada acerca de mi registro para mi clase de francés y me preguntó que pasaba con ese asunto. Le dije lo que le había oído decir a mamá y lo que había decidido hacer al respecto. Al oír lo que dije se puso rojo, y levantando su voz me dijo: "¡ese es mi problema!" "tu trabajo es decirme lo que necesitas y yo me aseguro de proporcionarlo para ti!" 

Nunca antes había visto a mi padre tan enojado conmigo y fue por no confiar en que él sería capaz de proveer lo que necesitaba. Antes y después de ese tiempo él había sido un buen proveedor e incluso me invitaba a sentarme con él mientras él hacía el presupuesto para la casa y para su negocio cuando yo era más joven. De esta manera, él me enseñó a ser consciente de cómo manejar mis finanzas. Algo que aprecio mucho hoy en día. Pero en esta ocasión, permití que el miedo me hiciera dudar de su habilidad para ayudarme y no confiaba en que tendría lo que necesitaba. Tampoco me detuve a considerar que él siempre había sido fiel en su apoyo financiero, pero también para alentarme a seguir mis sueños.

Este es un ejemplo de cómo podríamos despertar la ira de Dios cuando lo tentamos, en este caso con duda e incredulidad de quién es Él y de su poder y capacidad para hacer por nosotros cualquier cosa que necesitamos de Él.
Los hijos de Israel también tentaron a Dios de esta manera. Éxodo 17:2-7 dice:

“así que todo el pueblo discutió con Moisés y le dijo:
‘Danos agua. Queremos beber.’
Moisés les dijo:
‘¿Por qué se pelean conmigo? ¿Por qué ponen a prueba al Señor?’
3 Pero el pueblo tenía sed, y murmuró contra Moisés, y dijo:
‘¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?’
4 Entonces Moisés pidió ayuda al Señor y le dijo:
‘¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Un poco más, y me matarán a pedradas!’
5 Y el Señor le dijo a Moisés:
‘Adelántate al pueblo. Anda, lleva contigo a algunos de los ancianos de Israel, y llévate también la vara con la que golpeaste el río. 6 Voy a esperarte en Horeb, junto a la roca que está allí, y tú golpearás la roca, y de ella brotará agua, que el pueblo podrá beber.’
Y Moisés lo hizo así, en presencia de los ancianos de Israel, 7 y a ese lugar lo llamó Masah, porque los hijos de Israel pusieron a prueba al Señor, y también Meriba, por la discusión que tuvo con ellos, pues dijeron: ‘¿Está el Señor entre nosotros, o no está?’”



Deuteronomio 6:16 también dice: 16 No tentarán al Señor su Dios, como lo hicieron en Masah.” Eso es porque lo tentaron con su duda e incredulidad, y al no reconocer que si el usó su poder para liberarlos de la esclavitud de Egipto, también podía proveerles el agua que necesitan en ese momento.

Del mismo modo, según 1 Corintios 10, 23,000 hombres y mujeres fueron destruidos por serpientes en un día porque habían cometido inmoralidad sexual. Esta escritura también destaca varias otras maneras en que nuestros antepasados tentaron al Señor y las consecuencias de su comportamiento. Ellos codiciaban las cosas malas, se volvieron idólatras, y también comían, bebían, y jugaban descuidadamente. 

Esto me dice que no tenían visión para su futuro, no cuidaban de sus cuerpos, ni tampoco buscaban seguir el propósito de Dios para sus vidas. En cambio, eran personas que no apuntaban a nada con sus vidas y desperdiciaban tiempo, energía y recursos en cosas que se volvían nada al final. Esto también es tentar a Dios. También podemos ver en este capítulo que otros tentaron a Dios quejándose y por eso fueron destruidos por el destructor (el destructor es uno que trae muerte).

Malaquías 3:15 muestra que otros han tentado a Dios llamando a los orgullosos y malvados bendecidos y elevándolos a posiciones de influencia y autoridad. Pero 1 Corintios 10:11-13 continúa diciendo:

11 Todo esto les sucedió como ejemplo, y quedó escrito como advertencia para nosotros, los que vivimos en los últimos tiempos. 12 Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer. 13 A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla.” 

Cristo nos proporcionó una manera de escapar de todo tipo de tentación posible porque Él también fue tentado cuando caminó entre nosotros en la tierra. Él es consciente de las tentaciones del enemigo que intentarían desviarnos de nuestro destino. Además, el enemigo, que es un imitador, no tiene nuevos trucos en su manga. Siempre viene con la misma cosa. Sólo lo disfraza a través de diferentes personas o lugares, o diferentes escenarios. Pero siempre es el mismo truco. Nuestro trabajo es ser gentiles como palomas y sagaces como serpientes (Mateo 10:16) y aferrarnos a nuestro Dios a través de nuestra intimidad con Él porque Él siempre nos ayuda a salir de tentaciones como lo dice Mateo 6:13.

Más aún, el Salmo 78:41 dice que cuando tentamos a Dios lo limitamos. Pero Santiago 1:12 nos alienta diciendo: 12 Dichoso el que hace frente a la tentación; porque, pasada la prueba, se hace acreedor a la corona de vida, la cual Dios ha prometido dar a quienes lo aman.” Sin embargo, el versículo 13 deja claro que nadie puede decir que Dios lo tentó; "porque Dios no tienta a nadie, ni tampoco el mal puede tentar a Dios.”

Un último bocado en esta enseñanza de conocimiento y entendimiento que nos ayuda a evitar tentar a Dios es que según 2 Pedro 2:9, " El Señor sabe librar de la tentación a los piadosos, y sabe también reservar a los injustos para que sean castigados en el día del juicio," Así que es bueno saber que Dios conoce la manera de salir de cada tentación a lo que no es su voluntad para nosotros. Él no nos dejará ser tentados más allá de lo que podemos manejar, sino que sabe cómo sacarnos. Por eso no debemos ignorar sus advertencias que nos ayudan a evitar hacer algo que nos pueda traer serias consecuencias. 



Así, en este momento, quiero invitarlos a unirse a mí en esta oración de arrepentimiento basada en el Salmo 51. Padre celestial, humildemente venimos ante ti, Dios justo y amoroso, para pedir tu perdón por cada vez que nuestros antepasados te tentaron, cada vez que nuestra generación te ha tentado, y por enseñar a las generaciones que nos siguen a tentarte con nuestro comportamiento. Te pedimos que te apiades de nosotros de acuerdo a tu bondad amorosa y a tus tiernas misericordias. Dios misericordioso, te pedimos que borres nuestras transgresiones e iniquidades, y nos limpies de nuestro pecado.

También te pedimos que hagas un minucioso trabajo de limpieza y lavado para que no pequemos contra ti. Juez intachable, muéstranos lo que ves en nuestro interior y danos la sabiduría para caminar en tus caminos. Rómpenos el corazón por lo que rompe el tuyo por nuestra conducta y mentalidades y purgarnos de todas las fortalezas del espíritu de este mundo que nos hace tentar tu ira.

Crea en nosotros un corazón limpio y renueva el espíritu correcto dentro de nuestro ser para que estemos listos para obedecerte y confiar en ti a medida que venimos a ti ante todo, con toda necesidad y tentación, sabiendo que nos mostrarás la salida. No nos rechaces cuando lleguemos ante que ti, sino ayúdanos a honrarte más porque tu palabra advierte que no honras a aquellos que no te honran. Llévanos a ser más conscientes de la guía de tu Espíritu y de tu presencia constante con nosotros y líbranos de las consecuencias de nuestro comportamiento porque sólo tú eres el Dios de nuestra salvación.

Dios misericordioso, ayúdanos a darte la ofrenda que deseas y aceptas de nosotros: que con corazones arrepentidos y quebrantados vengamos delante de ti. Ayúdanos también, señor a reconstruir las paredes de protección que fueron descompuestas por nuestro pecado contra ti. Y cuando venimos a ti con arrepentimiento, restáuranos para que podamos ser un testimonio a otros de cómo nos ayudaste porque nos humillamos delante ti en nuestro tiempo de necesidad. Auxílianos Señor, porque no queremos convertirnos en una nuestra de advertencia para otros de lo que no debemos hacer debido a nuestro orgullo. Te pedimos esto en el nombre de tu hijo Jesucristo, el nombre sobre todo nombre. Amén. Para Él solo sea toda la gloria. ▪

Todas las escrituras de RVC.
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Thursday, November 2, 2017

Cómo Perseguir el Conocimiento de la Gloria de Dios 2


Efesios 5:29-30
29 “Porque nadie desprecia su propio cuerpo. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia. 30 En realidad, cada uno de nosotros forma parte de la iglesia, que es el cuerpo de Cristo.” TLA

El enemigo ha mentido a muchas personas, incluyendo al pueblo de Dios y les ha hecho creer que Dios no es capaz de cuidarlos de ellos. Satanás los tiene arrojados de un lado a otro con cada viento de doctrina que todo lo que hace es hacerlos caminar en más derrota en todas las áreas de su vida porque no saben quiénes son y que Dios ha preparado un plan de antemano de cómo Él los hará disfrutar de las riquezas de su gloria en esta tierra (Romanos 9:23). Estas riquezas de la gloria de Dios están disponibles para ellos cuando se comprometen conscientemente a caminar con Él y buscar primero los caminos de su Reino. Cuanto más persiguen el Reino de Dios y sus caminos, más atraerán la atmósfera del cielo que trae el cielo a sus vidas. Pero esta derrota no comenzó en nuestra generación.

Sabemos por las historias en la Biblia cómo Adán y Eva perdieron su relación con Dios y su favor que eran una demostración de su gloria en sus vidas (Génesis 2-3). Cuando ellos fueron expulsados del jardín del Edén (el lugar que representa el Reino de Dios donde abunda su gloria), fueron enviados a vivir como personas que ya no tenían la gracia de Dios en sus vidas porque la gloria se había marchado de ellos (1 Samuel 4:21-22). Esto significa que debido a que sucumbieron a las mentiras del enemigo y desobedecieron el mandato del Señor y comieron la manzana prohibida, este acto de desobediencia hizo que fueran cortados de la gloria.

La tierra también fue maldita y el espíritu de este mundo (el espíritu Anticristo) que los tentó, gobierna en ella porque Adán y Eva renunciaron a su autoridad para tener dominio (expandir el Reino de Dios) en la tierra y se la dieron a Satanás por medio de su desobediencia. Pero Jesús compró nuestra redención y dominio con el derramamiento de su sangre y con su muerte en la Cruz en nuestro lugar. Él tomó el castigo que le correspondía al Anticristo y fue colgado en la horca (Cruz) por nosotros (Esther 7:9-10) que habíamos heredado la rebeldía y desobediencia de Adán y Eva. Nuestro trabajo es hacer cumplir la victoria triunfal y la reconciliación con el Padre que Jesús nos dio en el Calvario cuando tomó nuestro castigo sobre sí mismo. Y la Iglesia es el organismo llamado a demostrar lo que Jesús hizo por nosotros los que creemos en Él y en su obra a favor de nosotros, tal como se manifestó a través de la primera Iglesia.

A través de la intimidad con el Padre por medio de la lectura de su palabra, tiempos en alabanza y adoración, ayuno, viviendo un estilo de vida que lo glorifica como nuestro Señor y Dios, y obedeciendo sus órdenes, le permitimos que nos lleve a través de todos los procesos que garanticen la eliminación de la influencia del espíritu Anticristo en nuestras vidas. Cada proceso que atravesamos sirve para que nuestras mentes se liberen de todas las fortalezas del espíritu de este mundo en cada área que nos desafían. 

De esta manera podemos arrepentirnos de las formas mundanas y malvadas que hemos seguido, lo que significa que nos separamos del pensamiento retorcido que viene del enemigo y se opone a la gloria sobrenatural de Dios. Esto se hace al nosotros renovar nuestras mentes a la verdad de la palabra de Dios mientras meditamos en ella para que podamos cambiar la forma en que pensamos que nos ayudará a vivir vidas que estarán obviamente marcadas por Dios y otros serán capaces de notar la diferencia.

1 Samuel 15:22-23 dice en la versión Traducción en Lenguaje Actual,
22 “Pero Samuel le dijo:
A Dios le agrada más que lo obedezcan,
y no que le traigan ofrendas.
Es mejor obedecerlo
que ofrecerle los mejores animales.
23 »Rebelarse contra Dios es tan malo
como consultar a brujos y a adivinos.
No está bien adorar a dioses falsos,
ni tampoco desobedecer a Dios.
Como tú no quieres nada con él,
Dios tampoco quiere nada contigo’
”. 

Esto es lo que se encuentra en el mundo y como resultado de la desobediencia a los estatutos de Dios porque muchos no los conocen (Oseas 4:6), y por consiguiente, no los exime de recibir el resultado de la desobediencia. La razón es porque fuimos creados para adorar solo a Dios, seguir sus caminos, y servirle con absoluto corazón, y únicamente a Él (Mateo 4:10). Por lo tanto, cuando la rebelión que es el pecado que heredamos por la desobediencia de Adán y Eva al mandamiento de Dios se muestra en nuestras vidas, veremos la evidencia de una vida llena de derrota y angustia. 

En cambio, como se ha dicho antes, Dios quiere que disfrutemos de las riquezas de su gloria que traen su paz abundante en cada área de nuestras vidas. Esto significa que tendremos su paz que trae, según el Libro de la Concordancia Strong # 7965: integridad en número, bienestar, riqueza, prosperidad, paz, descanso, favor, salud, tranquilidad, contentamiento, paz en las relaciones humanas, paz con Dios, especialmente una relación de pacto con Él, y la ausencia de guerra.

Cuando aprendemos a buscar primero el Reino de Dios y toda su justicia, Él revelará su voluntad para nuestras relaciones con los demás mientras aprendemos a amarlos como nos amamos a nosotros mismos. Por eso, también necesitamos aprender a recibir el amor de Dios por nosotros que nos ayuda a saber cómo amarnos a nosotros mismos y de esa manera extender la misericordia y la gracia en lugar de represalias cuando se nos hace un mal. Esto también significa que le damos la situación a Dios para que Él pelee nuestras batallas. Las formas del Reino de Dios para nuestras relaciones interpersonales requieren que perdonemos y extendamos la misericordia y la gracia, y cuando Él nos lo pide, entonces apartarnos de todas las relaciones erróneas que podrían causarnos daño y no glorifican a Él en nuestras vidas.

De la misma manera, a través de nuestra búsqueda de Dios y de sus caminos, podemos aprender a manejar nuestras finanzas y recursos y convertirnos en personas dadivosas en lugar de acaparadores. Así expandimos su Reino en esta tierra con las cosas que Él nos ha encomendado no sólo para nuestro propio disfrute y bienestar, sino también para que podamos ser conductos de sus bendiciones para otros que les ayudarán a saber que son amados por Dios y Él nunca los deja ni los abandona. Él siempre está pensando en nosotros y conoce las pequeñas y grandes cosas que necesitamos y siempre está a nuestro alcance por medio de nuestras  oraciones.


Igualmente importante es cómo cuidar de nuestros cuerpos que son el templo del Espíritu Santo. Es decir, cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, su Espíritu viene a morar dentro de nosotros. Así, a través de nuestro caminar con Él, en su gloriosa presencia, podemos ser liberados de cada estilo de vida lujuriosa y promiscua y aprender a vivir con integridad y santidad con nuestros cónyuges y cada relación que elegimos honrar y estimar más alta que a nosotros mismos. Asimismo estamos permitiendo que la gloria de Dios se manifieste a través de nosotros para ellos.

Además, cada proceso que atravesamos, aunque puede tomar más tiempo en el desierto de pruebas que el mundo no está dispuesto a aceptar porque esperan lograr las cosas que considera importantes más rápidamente, también está diseñado para ayudarnos a hacer nuestra confianza en Dios y en su palabra más fuerte en nosotros. En otras palabras, nuestra fe en su fidelidad también proporciona una base firme de su Reino en nosotros que no puede ser sacudida o caer como las cosas hechas bajo la influencia del espíritu de este mundo cuando las tormentas de la vida vienen. Durante esos tiempos en el valle de la sombra de la muerte (Salmo 23:4), podemos estar firmes sabiendo que vamos a ver la manifestación de lo que Dios dijo que Él haría por nosotros porque Él está dispuesto, es capaz, y tiene el poder de hacerlo. Así que mientras obedecemos su palabra y tomamos todo paso de fe que Él nos pide que tomemos, Él hará lo que nosotros no podemos hacer.

Además, cada sí que damos a Dios en obediencia a su palabra y sus mandatos, aun cuando lo que se nos pide es llevar nuestra cruz, nos conducirá al lugar de la resurrección donde su gloria traerá las manifestaciones victoriosas de vida a las áreas muertas de nuestras vidas. Pero esto requiere que renovemos nuestra mente a la verdad de su palabra que nos proporciona las revelaciones de aquello a lo que Jesús nos dio acceso y cómo podemos posicionarnos para obtenerlo, entendiendo que también estamos obligados a presentarnos como sacrificios vivos que representan su voluntad perfecta para que otros la vean a través de nuestras vidas. Romanos 12:1-3 dice:

1Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se le debe adorar. Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.
Dios en su bondad me nombró apóstol, y por eso les pido que no se crean mejores de lo que realmente son. Más bien, véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado como seguidores de Cristo. “TLA

Requiere que caminemos bajo la influencia del Espíritu de Dios que es lo opuesto al espíritu de este mundo para caminar en la gloria de Dios. Es por eso que la Biblia dice que estamos en este mundo pero no somos de él (Juan 18:36). Pertenecemos a otro Reino que es gobernado por el Dios soberano y que es implacable en su búsqueda de una relación con nosotros. Su gloria es la atmósfera del cielo y Él quiere desesperadamente traer el cielo a nosotros en la tierra. Esto requiere de nuestra asociación con Él a través de nuestras oraciones y devoción en todo lo que hacemos con acción de gracias por un amor tan grande e interminable que nos persigue hasta que sólo podemos pensar en lo bueno que Él es para nosotros y que Él está siempre con nosotros.

Ningún otro dios o ídolo nos puede perseguir con tanto amor y deseo de que vivamos una vida plena y abundante en bienestar en esta tierra. Su amor está derramado en su gloria hasta que rebosa y cuando esa gloria nos toca, consume con el fuego que también trae, toda la maldad, suciedad y escoria, y todo lo que se opone a su amor por nosotros. Estas fueron traídas por cada mentira del enemigo que nos hizo alejarnos de Dios y de sus caminos a través de nuestras creencias y tradiciones culturales, y otros conocimientos intelectuales que no provienen de Él y formaron nuestras mentalidades así como la forma en que hemos elegido vivir. 

Esto es lo que sucedió con los profetas de Baal durante la confrontación de Elías en el Monte Carmelo. Con el único ruego de Elías a Dios para que enviara su fuego de gloria, Dios respondió y lo envió. Este fuego quitó la ceguera que tenían a estos profetas de brujería atados a la influencia del espíritu Anticristo traídos por seguir las costumbres rebeldes de la reina Jezabel, la seductora, y falsa profeta, y entonces ellos pudieron ver que el Todopoderoso es el único Dios que existe.

Dios también dice en su palabra que Él hace que las cosas sencillas de este mundo diluyan y hagan que la sabiduría de este mundo se vea como algo absurdo, (Isaías 44:25). Esto se debe a que la sabiduría del mundo no da los mismos resultados que vienen cuando seguimos la sabiduría de Dios encontrada en su palabra o que Él nos incita a seguir por su Espíritu. En el mundo, hay fatiga y luchas, trabajo duro y falta de gracia. Pero es cuando hacemos lo contrario de lo que solemos ver en este mundo que vemos la manifestación de las riquezas de la gloria de Dios en nuestras vidas.

Cuando el mundo dice que acaparemos porque es posible que necesitemos esas cosas en otro momento, Dios dice que se lo demos a otros porque es mejor dar que recibir; Cuando el mundo nos lleva a sentir temor, Dios dice que estemos en paz porque Él está con nosotros y quiere que nuestras mentes estén puestas en Él y que meditemos en su palabra y sus promesas. Cuando el mundo dice que empujemos y aplastemos a otros fuera de nuestro camino para tener éxito, Dios dice que sirvamos a otros y los honremos sin importar su edad, posición social o título. Cuando el mundo dice que debemos apresurarnos y tratar de hacer que las cosas sucedan por nuestras propias cuentas y en nuestra propia fuerza y tiempo, Dios dice que confiemos en Él con todo nuestro corazón y no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento, y al presentarle cada área de nuestras vidas antes de intentar llevar a cabo cualquier nuevo plan o esfuerzo, Él nos revelará qué hacer y cómo hacerlo.

Esto significa que sin caminar con Dios y aprender quién Él es y nuestra identidad en Él, no seremos capaces de ver su gloria que trae su poder sobrenatural en nuestras vidas y que desafía las leyes naturales y hace que las cosas imposibles se hagan posibles, abre camino donde no hay camino, y hace visible lo invisible. Sólo Dios Todopoderoso puede proveer para nosotros de las riquezas de su gloria todo lo que Él sabe que necesitaremos cuando se lo pedimos en oración y hacemos lo que Él dice. Entonces, cuando hayamos completado nuestro proceso de sembrar en el desierto de pruebas, veremos como Él nos da una cosecha de gloria abundante que nos dará las cosas que el mundo piensa que se nos sería imposible obtener. Dios es un Dios Creador y su gloria manifiesta las cosas creadas que necesitamos y que el espíritu de este mundo no pueda proveer o crear porque solo Dios nos las puede dar. A Él solo sea toda la gloria. ▪

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