Monday, January 22, 2018

Características de aquellos que califican para una Transferencia de Riquezas



Génesis 22:17
17 “ciertamente te bendeciré; multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar; ¡tu descendencia conquistará las ciudades de sus enemigos! 18 En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto atendiste a mi voz.’”

Dios le hizo esta promesa a Abraham después de que vio su disposición a sacrificar a su hijo prometido cuando Él se lo ordenó. A primera vista, esta escritura puede implicar una referencia a multitudes de personas que Abraham heredaría a través de las generaciones. Pero en realidad, se refiere a una gente de calidad que tendrá tal influencia que pueden ser comparados con los rascacielos que se pueden ver desde kilómetros de distancia.

Serán vistos como estrellas porque mucha gente los verá como modelos a seguir para conocer a Dios y los caminos de su Reino. Su identidad como la novia guerrera de Cristo que camina con dominio en la tierra en las esferas que dadas para ejercer autoridad y poder del Reino también los harán ser observados y solicitados por miles de personas de diversas áreas de nuestra sociedad.

Estos hombres y mujeres son vasos rotos de los que emana la luz de Dios que alumbra el camino del Reino para otros. Y en las áreas donde fueron quebrantados, Dios demostrará a través de ellos su poder para destruir las obras del diablo. Ellos también se comparan con la arena de la orilla del mar porque son mansos — sabiendo que su poder y autoridad para hacer hazañas grandes y sobrenaturales en la tierra viene por su relación con el Dios vivo, su Creador, Señor, y único objeto de su adoración.

Al igual que Mardoqueo en el libro de Esther, ellos no se inclinan ante el sistema de este mundo que está lleno de idolatría y pueden estar seguros en su Dios para ver al enemigo de sus llamamientos removido de su camino y colgados en la horca que construyó para ellos para que puedan seguir avanzando y defender el Reino de Dios con su amor como estandarte.

La verdad y la paz son sus emblemas, y su humilde, pero feroz reconocimiento de que sin Dios no pueden hacer nada, también los conducirá a decirle al enemigo que no tiene parte, porción o memoria en la restauración de la esfera que se les ha dado para influir, conquistar y resucitar las ciudades y naciones a la intención original de Dios. De esta manera ellos ayudarán a difundir el conocimiento de la gloria del Señor así como las aguas cubren el mar, y verán a las generaciones doblando sus rodillas y proclamando el nombre de Jesús como su Dios para adorarle y servirle solamente a Él.

Este remanente de hijos e hijas de Dios ha sobrevivido al fuego en el desierto de pruebas y tribulaciones diseñadas para convertirlos en un gran ejército, portadores fuertes de su gloria, dispuestos a hacer su voluntad sin razonar o negociar sus órdenes. Ellos marchan ferozmente a la batalla para devorar al enemigo de su propósito y destino porque primero han buscado el Reino de Dios y toda su justicia, y saben que es hora de recibir la cosecha para la que han sembrado con lágrimas y penurias. Éstos se describen en Joel 2:2B-3, 7-8 que dice,

“…Se aproxima un ejército pueblo grande y poderoso, como nunca antes lo hubo ni lo habrá después durante muchas generaciones. Viene como el alba, cuando se extiende sobre los montes. 3 Lo precede un fuego consumidor, y llamas destructoras cierran su marcha. Antes de que pasen, la tierra es como el huerto de Edén; pero después de que han pasado queda la tierra como un desierto deshabitado. ¡Nadie puede librarse de ellos!”
 7 “Corren como soldados, trepan por los muros como guerreros; cada uno de ellos mantiene la marcha, sin cambiar el rumbo. 8 Ninguno estorba a su compañero; cada uno mantiene el paso; ¡no hay espada que los detenga!”

Una razón importante por la cual no son destruidos por el enemigo es que ellos saben quiénes son — un pueblo santo, separados para servir a Dios y por eso no sucumben a la influencia del espíritu del mundo. Ellos son disciplinados y conocen su autoridad y rangos y cómo operar las armas que se les ha dado con precisión. Son ovejas que sólo responden a la voz de su pastor y entienden que la gracia que se les ha dado para hacer las obras predestinadas para ellos es un don, y no es nada que puedan ganar porque como muchos otros, fueron llamados pero se encuentran entre los pocos que fueron elegidos.


Es por eso que tienen una devoción inquebrantable para adorar y servir al Dios Altísimo, porque a través de su intimidad con Él reciben revelaciones que ordenan sus pasos para ver nuevos niveles de favor con Él y con los hombres que les ayuda a cumplir su destino. Apocalipsis 22:21 dice, 21 “Que la gracia del Señor Jesucristo sea con todos. Amén.”

Pero interesantemente, la versión Amplified Classic Edition dice traducida al español, 21 "la gracia (bendición y favor) del Señor Jesucristo (el Mesías) sea con todos los Santos (el pueblo santo de Dios, los que se apartan para Dios, para ser, por así decirlo, exclusivamente suyo). Amén (así sea)!”

Esta lectura reitera que estos poderosos creyentes también están conscientes de que la gracia de Dios es necesaria para salir del sistema que los ha oprimido durante tantos años y para los cuales tuvieron que esperar a que se llenara la copa de iniquidad de su enemigo (ver Génesis 15:16). Los israelitas sirvieron a Egipto—una representación del sistema de este mundo gobernado por el espíritu del Anticristo. Este sistema está lleno de idolatría y rechazo a Dios y sus caminos. 

Pero ha llegado el momento de Dios para su remanente que no sucumbió a la tentación del enemigo de Dios para buscar riquezas y una buena vida a expensas de perder su destino. No siguieron la lujuria de su carne, ni la lujuria de sus ojos, o el orgullo de la vida. A estos, Dios ha dicho: "bien hecho, siervos buenos y fieles". Ahora pueden entrar en la alegría del Señor que es recibir la recompensa de su fidelidad a Él — la evidencia de que son hijos y siervos del GRAN YO SOY.

La evidencia es la transferencia de riquezas que recibirán del sistema del enemigo que los oprimió y les robó. El poder de su Dios traerá ahora una gran demostración de su poder para cumplir sus promesas y ellos ahora serán reconocidos como hijos e hijas del Dios Viviente. Sus declaraciones de quiénes son y a quién pertenecen al igual que de la palabra de Dios enmarcarán su mundo junto con cada obediencia a las órdenes que Dios les da.

Estos son también como José, que soportó el hoyo, la esclavitud, y la prisión, pero fue restaurado después que el tiempo de la prueba de la palabra que Dios habló sobre su vida terminó. Fue entonces cuando él fue enviado al palacio para ocupar una posición de preeminencia, como segundo en mando después del faraón. Al igual que José, este remanente entiende la función de administración gubernamental y el propósito de cada título y posición que se les da. Saben que es para salvar las vidas de muchas personas y exponer al enemigo y sus artimañas para que los cautivos puedan ser liberados.

Las generaciones se beneficiarán de la influencia de estos siervos influyentes y como Éxodo 34:10 establece, las señales y maravillas que Dios realiza en ellos y a través de ellos dejarán a muchos asombrados a lo largo de su camino. Eso es porque el que los llamó de la zarza ardiente desafiará las leyes de la naturaleza para que ellos puedan avanzar de una manera que ojos no han visto y oídos no han oído lo que Dios hace para aquellos que lo aman. La escritura dice:

10 “El Señor contestó:
‘Mira, yo hago un pacto delante de todo tu pueblo. Voy a realizar maravillas nunca antes vistas en toda la tierra, ni en nación alguna. Todo el pueblo, en medio del cual tú estás, verá las obras tan sorprendentes que yo, el Señor, haré contigo.”

Estos milagros, señales y prodigios que Dios realizará para el remanente de su pueblo y a través de ellos, serán hechos también en favor de los pobres para quienes ellos han sido ungidos para predicar las buenas nuevas, los ciegos verán y los cautivos recibirán libertad. Los corazones rotos también serán sanados, y las puertas de la prisión estarán abiertas para aquellos que han sido atados. Además, este remanente levantará árboles rectos que serán plantados por el Señor sólo para su gloria (Isaías 61:1-3).


Por otra parte, la vara que usaban a lo largo de su viaje en el desierto que les recordaba la fidelidad de Dios y les mostraba cada nivel de autoridad que habían alcanzado en el espíritu para hacer que sus nombres sean reconocidos por el cielo y el infierno, ahora se convertirá en una serpiente que devorará a las serpientes de los magos porque el poder creativo de Dios no puede ser imitado o superado por los que adoran a otros dioses.

Esto frustrará a los hechiceros y los adivinos serán enloquecidos, los sabios se retrocederán y su conocimiento se verá como necedad porque las palabras de este grupo remanente de siervos de Dios serán confirmadas y su consejo como mensajeros hará que Dios actúe para que la sociedad pueda ser reconstruida y habitada por aquellos que serán levantados para seguir el consejo y la guía del Espíritu Santo de todo corazón (Isaías 44:25-26).

Por último, Eclesiastés 2:21 dice, "21 ¿Tener que dedicar sabiduría, conocimientos y rectitud, para luego dejarle el fruto de su trabajo a quien nunca se lo ganó? ¡Eso también es vanidad, y un mal muy grande!" 

Este pasaje explica lo que Dios ha estado haciendo tras bastidores en nombre de su remanente, ya que ellos se preocupan de cumplir el mandato de Dios para ser fructíferos y multiplicarse, llenar la tierra y someterla, y tomar el dominio sobre las esferas que les han sido dadas para gobernar con autoridad y poder del cielo y el consejo del Espíritu Santo. De igual manera, Dios hace distinción entre su remanente y los que usaron la sabiduría y el conocimiento de este mundo para hacer riquezas. Hageo 2:6-8 dice,

6-8 “Yo soy el Dios de Israel,
y dentro de poco tiempo
haré temblar el cielo y la tierra;
¡sacudiré el mar y la tierra firme!
Haré que tiemblen todas las naciones;
haré que me traigan todas sus riquezas
para llenar con ellas mi templo,
pues la plata y el oro me pertenecen.”
TLA

Hay ciclos de tiempo en los que Dios envía un gran temblor para juzgar el espíritu de este mundo, y todo lo que se hizo bajo su influencia se desmoronará (Amós 9:9) porque Dios es dueño de la plata y el oro, y Él hará que la riqueza levantada por los malvados llegue hasta las manos de sus hijos, los que le sirven a Él. Él lo hace para revelar su gloria en sus vidas y a través de ellos. Eso es porque somos mayordomos de las verdaderas riquezas del Reino de Dios y aunque Él nos da el poder para hacer riquezas, él todavía es dueño de todo y puede decidir qué hacer con lo que le pertenece en cualquier momento. 

Nuestro trabajo es obedecer cada mandato y entregar sus bienes de manera específica al próximo administrador asignado. Aquellos que, influenciados por el espíritu de este mundo, piensan que todo lo que tienen les pertenece y lo atesoran para sus propias ambiciones egoístas, no se dan cuenta de que están siendo vistos como ladrones ante los ojos de Dios y recibirán un despertar a la realidad de que la tierra le pertenece al Señor y toda su plenitud (Salmo 24:1-2).

El sacudimiento descrito en Hageo tendrá como fin mover esas cosas de sus manos para que lleguen a las manos de aquellos a quienes han sido asignadas. Es por eso Nabucodonosor dijo en Daniel 4:37: 37 “Por eso yo, Nabucodonosor, alabo y engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos, y él puede humillar a los que se muestran soberbios.”

Sólo a Dios sea toda la gloria. ▪
Escrituras de la versión Reina Valera Contemporánea RVC, excepto donde notado.

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Wednesday, January 17, 2018

“No Tentarás al Señor tu Dios”



Mateo 4:5-7
5 “Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre la parte más alta del templo, 6 y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, lánzate hacia abajo; porque escrito está:
“’A sus ángeles mandará alrededor de ti’,
y también:
‘En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con piedra alguna.’
7 Jesús le dijo: ‘También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’.’

Hay una característica extremadamente importante de nuestro caminar como creyentes en Dios que necesita ser resaltada en nuestras mentes, sellada en nuestros corazones, y arraigada en nuestras almas: es el evitar tentar al Señor nuestro Dios. Eso es porque esto es algo peligroso.

El mundo lo tienta a cada minuto de cada hora, pero nosotros debemos ser conocidos por ser personas que lo honren con temor y asombro reverente. Tentar al Señor significa que no confiamos en que Él sea Dios suficiente para cuidar de nosotros, proveernos, sanarnos, restaurarnos, librarnos, y cosas similares. Entonces, tomamos el asunto en nuestras propias manos sin su Consejo, ignorando sus advertencias, su tiempo en el que Él ha planeado manifestarse, los principios y caminos de su Reino, rebelándonos contra su Consejo, u oponiéndonos a otros creyentes porque no estamos de acuerdo con ellos.

Esta es exactamente la misma manera en que el mundo que no lo conoce se comporta, ya que están bajo la influencia del espíritu que lo gobierna. Tentar al Señor despierta su enojo porque esto le dice a Él que confiamos más en su archienemigo — el espíritu de este mundo (el anticristo) y su sistema — de lo que confiamos en Él y también que preferimos estar bajo la influencia de ese espíritu más de lo que queremos seguir los caminos de su Reino y su Consejo. De esta manera despertamos sus celos por nosotros, y por lo tanto, su ira puede arder contra nosotros.



Esto me recuerda cuando yo tenía 17 años. Yo había terminado la escuela secundaria y porque quería ser políglota (alguien que domina varios idiomas), uno de los idiomas que comencé a estudiar era el francés. Cuando había terminado un semestre en la escuela y necesitaba registrarme para el siguiente termino, al tratar de pedirle a mi papá el dinero para registrarme, lo escuché hablando con mi mamá sobre las luchas que estaba teniendo con su negocio y cómo necesitaban aumentar en su finanzas. Escuchar esto me hizo razonar que no debía poner otra carga sobre ellos así que no dije nada acerca de mi necesidad de registrarme en la escuela, y por lo tanto, no regresé a esa clase.

Después de algún tiempo, mi papá se dio cuenta de que yo no había venido a él para decirle nada acerca de mi registro para mi clase de francés y me preguntó que pasaba con ese asunto. Le dije lo que le había oído decir a mamá y lo que había decidido hacer al respecto. Al oír lo que dije se puso rojo, y levantando su voz me dijo: "¡ese es mi problema!" "tu trabajo es decirme lo que necesitas y yo me aseguro de proporcionarlo para ti!" 

Nunca antes había visto a mi padre tan enojado conmigo y fue por no confiar en que él sería capaz de proveer lo que necesitaba. Antes y después de ese tiempo él había sido un buen proveedor e incluso me invitaba a sentarme con él mientras él hacía el presupuesto para la casa y para su negocio cuando yo era más joven. De esta manera, él me enseñó a ser consciente de cómo manejar mis finanzas. Algo que aprecio mucho hoy en día. Pero en esta ocasión, permití que el miedo me hiciera dudar de su habilidad para ayudarme y no confiaba en que tendría lo que necesitaba. Tampoco me detuve a considerar que él siempre había sido fiel en su apoyo financiero, pero también para alentarme a seguir mis sueños.

Este es un ejemplo de cómo podríamos despertar la ira de Dios cuando lo tentamos, en este caso con duda e incredulidad de quién es Él y de su poder y capacidad para hacer por nosotros cualquier cosa que necesitamos de Él.
Los hijos de Israel también tentaron a Dios de esta manera. Éxodo 17:2-7 dice:

2 “así que todo el pueblo discutió con Moisés y le dijo:
‘Danos agua. Queremos beber.’
Moisés les dijo:
‘¿Por qué se pelean conmigo? ¿Por qué ponen a prueba al Señor?’
3 Pero el pueblo tenía sed, y murmuró contra Moisés, y dijo:
‘¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?’
4 Entonces Moisés pidió ayuda al Señor y le dijo:
‘¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Un poco más, y me matarán a pedradas!’
5 Y el Señor le dijo a Moisés:
‘Adelántate al pueblo. Anda, lleva contigo a algunos de los ancianos de Israel, y llévate también la vara con la que golpeaste el río. 6 Voy a esperarte en Horeb, junto a la roca que está allí, y tú golpearás la roca, y de ella brotará agua, que el pueblo podrá beber.’
Y Moisés lo hizo así, en presencia de los ancianos de Israel, 7 y a ese lugar lo llamó Masah, porque los hijos de Israel pusieron a prueba al Señor, y también Meriba, por la discusión que tuvo con ellos, pues dijeron: ‘¿Está el Señor entre nosotros, o no está?’”



Deuteronomio 6:16 también dice: 16 “No tentarán al Señor su Dios, como lo hicieron en Masah.” Eso es porque lo tentaron con su duda e incredulidad, y al no reconocer que si el usó su poder para liberarlos de la esclavitud de Egipto, también podía proveerles el agua que necesitan en ese momento.

Del mismo modo, según 1 Corintios 10, 23,000 hombres y mujeres fueron destruidos por serpientes en un día porque habían cometido inmoralidad sexual. Esta escritura también destaca varias otras maneras en que nuestros antepasados tentaron al Señor y las consecuencias de su comportamiento. Ellos codiciaban las cosas malas, se volvieron idólatras, y también comían, bebían, y jugaban descuidadamente. 

Esto me dice que no tenían visión para su futuro, no cuidaban de sus cuerpos, ni tampoco buscaban seguir el propósito de Dios para sus vidas. En cambio, eran personas que no apuntaban a nada con sus vidas y desperdiciaban tiempo, energía y recursos en cosas que se volvían nada al final. Esto también es tentar a Dios. También podemos ver en este capítulo que otros tentaron a Dios quejándose y por eso fueron destruidos por el destructor (el destructor es uno que trae muerte).

Malaquías 3:15 muestra que otros han tentado a Dios llamando a los orgullosos y malvados bendecidos y elevándolos a posiciones de influencia y autoridad. Pero 1 Corintios 10:11-13 continúa diciendo:

11 “Todo esto les sucedió como ejemplo, y quedó escrito como advertencia para nosotros, los que vivimos en los últimos tiempos. 12 Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer. 13 A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla.” 

Cristo nos proporcionó una manera de escapar de todo tipo de tentación posible porque Él también fue tentado cuando caminó entre nosotros en la tierra. Él es consciente de las tentaciones del enemigo que intentarían desviarnos de nuestro destino. Además, el enemigo, que es un imitador, no tiene nuevos trucos en su manga. Siempre viene con la misma cosa. Sólo lo disfraza a través de diferentes personas o lugares, o diferentes escenarios. Pero siempre es el mismo truco. Nuestro trabajo es ser gentiles como palomas y sagaces como serpientes (Mateo 10:16) y aferrarnos a nuestro Dios a través de nuestra intimidad con Él porque Él siempre nos ayuda a salir de tentaciones como lo dice Mateo 6:13.

Más aún, el Salmo 78:41 dice que cuando tentamos a Dios lo limitamos. Pero Santiago 1:12 nos alienta diciendo: 12 “Dichoso el que hace frente a la tentación; porque, pasada la prueba, se hace acreedor a la corona de vida, la cual Dios ha prometido dar a quienes lo aman.” Sin embargo, el versículo 13 deja claro que nadie puede decir que Dios lo tentó; "porque Dios no tienta a nadie, ni tampoco el mal puede tentar a Dios.”

Un último bocado en esta enseñanza de conocimiento y entendimiento que nos ayuda a evitar tentar a Dios es que según 2 Pedro 2:9, " El Señor sabe librar de la tentación a los piadosos, y sabe también reservar a los injustos para que sean castigados en el día del juicio," Así que es bueno saber que Dios conoce la manera de salir de cada tentación a lo que no es su voluntad para nosotros. Él no nos dejará ser tentados más allá de lo que podemos manejar, sino que sabe cómo sacarnos. Por eso no debemos ignorar sus advertencias que nos ayudan a evitar hacer algo que nos pueda traer serias consecuencias. 



Así, en este momento, quiero invitarlos a unirse a mí en esta oración de arrepentimiento basada en el Salmo 51. Padre celestial, humildemente venimos ante ti, Dios justo y amoroso, para pedir tu perdón por cada vez que nuestros antepasados te tentaron, cada vez que nuestra generación te ha tentado, y por enseñar a las generaciones que nos siguen a tentarte con nuestro comportamiento. Te pedimos que te apiades de nosotros de acuerdo a tu bondad amorosa y a tus tiernas misericordias. Dios misericordioso, te pedimos que borres nuestras transgresiones e iniquidades, y nos limpies de nuestro pecado.

También te pedimos que hagas un minucioso trabajo de limpieza y lavado para que no pequemos contra ti. Juez intachable, muéstranos lo que ves en nuestro interior y danos la sabiduría para caminar en tus caminos. Rómpenos el corazón por lo que rompe el tuyo por nuestra conducta y mentalidades y purgarnos de todas las fortalezas del espíritu de este mundo que nos hace tentar tu ira.

Crea en nosotros un corazón limpio y renueva el espíritu correcto dentro de nuestro ser para que estemos listos para obedecerte y confiar en ti a medida que venimos a ti ante todo, con toda necesidad y tentación, sabiendo que nos mostrarás la salida. No nos rechaces cuando lleguemos ante que ti, sino ayúdanos a honrarte más porque tu palabra advierte que no honras a aquellos que no te honran. Llévanos a ser más conscientes de la guía de tu Espíritu y de tu presencia constante con nosotros y líbranos de las consecuencias de nuestro comportamiento porque sólo tú eres el Dios de nuestra salvación.

Dios misericordioso, ayúdanos a darte la ofrenda que deseas y aceptas de nosotros: que con corazones arrepentidos y quebrantados vengamos delante de ti. Ayúdanos también, señor a reconstruir las paredes de protección que fueron descompuestas por nuestro pecado contra ti. Y cuando venimos a ti con arrepentimiento, restáuranos para que podamos ser un testimonio a otros de cómo nos ayudaste porque nos humillamos delante ti en nuestro tiempo de necesidad. Auxílianos Señor, porque no queremos convertirnos en una nuestra de advertencia para otros de lo que no debemos hacer debido a nuestro orgullo. Te pedimos esto en el nombre de tu hijo Jesucristo, el nombre sobre todo nombre. Amén. Para Él solo sea toda la gloria. ▪

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